Citroën muestra sus cartas - Citroën C-Metisse

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Cuando acudimos a los salones del automóvil, siempre esperamos ver toda clase de prototipos. Vehículos de ciencia ficción totalmente espectaculares, que nos deleiten la vista y de los que estaremos pendientes durante un tiempo deseando que salgan a la calle.
Y es muy posible que nunca los veamos circulando. Puede que ese "show car" solo mostrara la nueva línea estética del fabricante o una motorización que pronto saldrá a producción.


En el concept que os traemos esta vez, ocurren las dos cosas antes mencionadas. En el Citroën C-Metisse, se buscaban nuevas tendencias de diseño además de desarrollar y presentar nuevos conceptos de motorización con la mínima contaminación.

Salió a la luz en octubre de 2006 con motivo del Salón del Automóvil de París y lo primero que más llama la atención de este coche es su estética. Tenía un diseño muy impactante,  con un frontal muy largo y un voladizo trasero casi inexistente, poco común en la marca de los dos chebrones. Según las notas de prensa que facilitó Citroën, estaba inspirado en la pasión y la razón.


La carrocería, fabricada completamente en fibra de carbono, era muy musculosa, con los pasos de rueda sutilmente marcados, sin sobresalir de la carrocería, pero dando carácter al conjunto. En el frontal podíamos ver unas enormes entradas de aire muy estudiadas, para la optimización del flujo de aire por el interior de las mismas y la insignia de la marca emplazada en el centro cobraba mucho protagonismo junto con los faros rasgados, compuestos por diodos, que regulan su intensidad dependiendo de la velocidad y el ángulo del volante para una mejor iluminación.

 Contaba con cuatro espectaculares puertas, cuyo marco superior abarcaba parte del techo. Las delanteras se abrían basculando en el marco del parabrisas delantero, tipo élitro, y las traseras pivotaban hacia atrás, dejando un hueco de acceso sorprendente que facilitaría la entrada y la salida del vehículo. Como nota, comentar que si este vehículo hubiera llegado a producirse, lo primero en desaparecer habrían sido este sistema de apertura, pues en muchos aparcamientos de supermercados o garajes no habría sitio para que estas puertas se abrieran completamente.

Tenía una aerodinámica muy trabajada con los bajos totalmente carenados, formas muy redondeadas, difusor trasero y alerones traseros retráctiles que se abrían en función de la velocidad consiguiendo un Cx de 0,30. Cifra muy meritoria si tenemos en cuenta el tamaño de modelo. Media 4.740 mm de largo, 2.000 mm de ancho y 1.240 mm de alto. La batalla llegaba hasta los 3 metros, favoreciendo un habitáculo más que amplio.

Éste, estaba tapizado completamente en blanco y tenía un puesto de conducción muy peculiar. El reposa cabezas del conductor, estaba fijado al techo y no al asiento. Según la marca, el reposa cabezas no se desplaza en ningún momento, al igual que el asiento. Son el volante y los pedales mediante un sistema eléctrico los que se deben colocar en el lugar idóneo, consiguiendo preservar el espacio para los pasajeros traseros. El volante, también recibió mucha atención, pues el centro era fijo y no se movía con el aro. Disponía de varios mandos para manejar la radio, luces, intermitentes... y tras de sí, podíamos encontrar las levas para el cambio automático. La consola central se extendía hasta las plazas traseras y estaba dividida por cinco separaciones. En esas separaciones se encontraba una palanca de aluminio para la selección del modo de propulsión, los mandos del navegador, los ajustes del asiento (solamente en altura e inclinación del respaldo), los del volante y los pedales y los de regulación de la suspensión.


Lo más llamativo de la consola de mandos eran las franjas luminosas que la recorrían, y que indicaban a los pasajeros en modo de funcionamiento a través de diferentes tonalidades. Otra de las peculiaridades del habitáculo del C-Metisse, era la consola ubicada en el techo, donde podíamos encontrar el botón de arranque. Los pasajeros contaban con mandos de la calefacción individuales. El maletero se complementaba con dos huecos tras las ruedas delanteras, en las que se podían meter dos maletas diseñadas específicamente.


Para rematar el espectacular interior, Citroën incorporó unos efectos sonoros que acompañaban a ciertas acciones del conductor, como el abrir las puertas, el acomodo a bordo o el arranque del vehículo. Informan también del accionamiento de los alerones.

En el tema mecánico, no sorprendió a nadie el uso de un sistema híbrido. Lo único diferenciador era que montaba una mecánica Diesel en lugar de una movida por gasolina como era habitual en este tipo de motorizaciones.

Contaba con un motor Diesel V6 de 2.7 litros y 204 cv, con filtro de partículas montado en posición delantera con subchasis en fibra de carbono. Iba asistido por dos motores eléctricos situados en las ruedas traseras con 20 cv cada uno y 400 Nm de par. Como casi todos los sistemas híbridos, permitía circular solo en modo eléctrico, con lo que se conseguían cero emisiones contaminantes. Con este sistema es con el que el vehículo empezaba a rodar desde parado, hasta una distancia de 3 km a no más de 30 km/h. Las baterías de alta tensión para el funcionamiento de los motores eléctricos, se recargaban en la fase de deceleración e iban situadas en el centro del coche, consiguiendo un buen reparto de pesos y un buen comportamiento en carretera.


Tenía tres modos de funcionamiento: totalmente eléctrico, recarga de baterías y máxima aceleración. Con este ultimo modo conseguía acelerar de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos, el kilómetro con salida parada lo hacía en 25,4 s y la velocidad se quedaba en 250 km/h limitado electrónicamente. El consumo era de 6,5 litros a los 100 km y sus emisiones de 174 g/km de CO2. La caja de cambios era automática de seis velocidades y accionamiento secuencial.

La suspensión tenia un esquema bastante deportivo, con dobles triángulos en las cuatro ruedas y sistema hidráulico típico de Citroën. Los neumáticos Michelin  específicos para el C-Metisse, eran en medidas 255/40 R20 y estaban montados en llantas con tuerca central.

Un prototipo que mostraba a las claras las intenciones de Citroën para los próximos años, pero como suele ocurrir en estos casos, nunca llegó a la serie como tal. Por otra parte, sí podemos disfrutar de su mecánica Diesel en modelos como el C5 y el C6 con pequeñas variaciones.

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