¿De vuelta a las raíces? - Mini Rocketman

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Desde hace algunos años, cada modelo nuevo que sacaba al mercado la marca Mini, venía seguido de voces críticas de los más acérrimos seguidores de ésta.  Las citadas críticas iban enfocadas sobre todo al cambio que iba haciendo la marca y que iba alejando a sus creaciones del estándar clásico de belleza: coches más largos, altos y anchos y que progresivamente iban perdiendo la chispa que los caracteriza cuando se los conduce.


Cuando ya pensábamos que estas críticas no iban a ser tenidas en cuenta e iban a caer en saco roto, Mini sorprendió al gran público y especialmente a los aficionados con el lanzamiento del prototipo que os traemos esta semana: el Mini Rocketman.


Un despliegue de medios respecto al exterior y a la configuración del interior, y no tanto respecto a la comodidad de sus pasajeros a bordo por lo que podemos ver (sobre todo por la apariencia de los asientos traseros). Pero vayamos por partes.

Por lo que parece, este Rocketman cumple bastante con las expectativas de los fieles aficionados a la vieja escuela de la marca. Para empezar a buscarle similitudes, hay que empezar por el tamaño, mucho más parecido a los primeros modelos. De largo, ni llega siquiera a los 3’5 m, quedándose en 3’419 m (apenas unos centímetros más largo que el primer Mini lanzado allá por 1959). De ancho se queda en 1’907 m incluyendo en la medida los retrovisores y apenas 1’398 m de alto.Su estructura es de tipo monocasco de fibra de carbono tipo “spaceframe”.



Otro de los detalles que sin duda traerán a la mente a los modelos pioneros de la marca, es la doble bisagra abultada que montan las puertas, evidentemente modernizada y como ahora os vamos a explicar, con una función innovadora. No olvidemos que estamos hablando de un prototipo, por lo que la apertura de las puertas tiene que venir de la mano de un mecanismo que se ajuste a su categoría. Y en este caso no puede ser menos, ya estas puertas están diseñadas para que puedan abrirse incluso en los espacios más estrechos: en lugar de abrirse de la forma tradicional, primero se separan y luego se deslizan hacia delante.

En la tercera puerta de este concept, el maletero, mientras que por la parte superior se extiende hasta el techo (donde se encuentra la bisagra) para hacer que la abertura sea más grande y cómoda, la mitad inferior se abre como si fuera un cajón corredizo (saliendo hacia fuera hasta 35 cm).

Respecto a las luces, son de tipo LED, como las que ya estamos muy acostumbrados a ver no sólo en prototipos, sino también en coches de producción. Los faros delanteros tienen el inconfundible diseño de Mini, grandes, llamativos y redondeados; mientras que los traseros se han montado teniendo la apariencia más de ser dos salientes en forma de asa que de ser los faros de un coche propiamente dichos.

Ya que hablamos de la luz del vehículo, no podemos saltarnos el trabajo que ha hecho Mini con el techo de este concept. ¿Y por qué lo sacamos a relucir cuando hablamos de la luz? Simplemente porque este techo está construido íntegramente en cristal, con la bandera inglesa grabada y de la cual se iluminan en su casi totalidad las líneas que la dibujan.

Como antes comentábamos, la configuración del interior está pensada para alojar a 3 personas con la posibilidad de añadir una cuarta plaza. Para empezar, por lo que podemos ver, el diseño está preparado sobre todo para que viajen conductor y pasajero amplia y cómodamente, aunque con la posibilidad de incorporar un tercer acompañante detrás del copiloto, que va más adelantado que el conductor. Por otra parte, si se quiere incluir una cuarta persona, el conductor ha de adelantar tanto su asiento como su cuadro de mandos. Se trata de una configuración asimétrica a la que no estamos acostumbrados y de la que realmente dudamos de su funcionalidad en la vida cotidiana.


Como curiosidad a tener en cuenta tenemos el hecho de que la unidad central del panel de instrumentos se ha diseñado para ser extraible y así poder configurarla con nuestros ordenadores de casa y poder cargar música en formato MP3 o rutas de viaje.

Estamos ante un ejercicio de estilo de vuelta a las raíces de la marca en muchos aspectos, y no tanto, como es evidente, en cuanto a los avances tecnológicos. Un dato muy interesante a tener en cuenta es el consumo de esta creación de Mini: ¡tan sólo 3 litros a los 100!

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