Probamos el MINI Countryman Cooper D

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Lo primero que ves al acercarte al coche, es que se le reconoce como un MINI desde el primer momento. Un MINI gordo eso sí, pero un MINI al fin y al cabo.

A pesar de ello, los diseñadores han conseguido darle una personalidad propia. Unos faros más grandes, un frontal más alto, el portón posterior sin matrícula y su mayor envergadura hacen que se desmarque claramente del resto de la gama del fabricante británico-alemán.

Y ya que hablamos del tamaño, mencionar que como suele ocurrir con este tipo de vehículos, en las fotos parece más grande de lo que es en realidad. Cierto es que si lo pones al lado de un Cooper o un Clubman es más grande, pero no tanto como parece.

Una vez en el interior nos encontramos con más detalles que nos recuerdan en qué coche estamos, pues el volante y el salpicadero son prácticamente iguales a los que utilizan el resto de modelos de la gama, con sus pros y sus contras. En los pros tenemos los buenos materiales y la buena realización de todos los MINI, y en los contras vemos que el diseño prima más que la funcionalidad. Con un velocímetro de gran tamaño emplazado en el centro del salpicadero con un pequeño cuentarrevoluciones detrás del volante, y sus mandos de palanquitas, que quedan muy bonitos, pero hacen que si quieres bajar las ventanillas delanteras acabes bajando las traseras o echando el cierre centralizado. Aunque todo es cuestión de acostumbrarse.

La posición al volante sí difiere del resto de hermanos de gama, con un asiento algo más elevado que hace que lleves las piernas un poco más flexionadas que en el resto de compañeros de concesionario. Muy al estilo de lo que se lleva en la categoría en la que milita este Countryman.

En marcha sorprende. Quizá me repita, pero volvemos a tener ese "sabor" MINI. El tacto del volante, la dirección,  los pedales... todo recuerda que estamos en un MINI, por muy SUV que sea. Y esto es lo mejor, pero también lo peor del coche. Lo mejor por que el comportamiento en carretera no tiene tacha. La dirección es precisa, la suspensión es firme y evita que la carrocería balancee en exceso. Esto favorece un buen paso por curva y consigue que te olvides de que estás en un "todo camino" a pesar de que el motor diesel de 112 CV de la unidad disponible se quedaba un poco corto. ¿qué tal el de 143 CV?

Y en cuanto a lo peor, que se ve claramente que es un coche diseñado expresamente para su uso en carretera. La suspensión, a pesar de ser dura, trabaja bastante bien sobre baches y cambios de asfalto, pero dudo mucho que sobre pistas de tierra se encuentre tan cómodo. Y digo dudo, por que no tuvimos la oportunidad de meterlo por ese tipo de terreno ¿por qué será? Bueno, lo dejamos apuntado para otra ocasión.

Como he podido comprobar, el "SUV" de MINI, es un coche muy conseguido, continuando con la tónica de todos sus hermanos. Divertidos y eficaces, con ese toque "cool" que distingue a todos los automóviles construidos por este fabricante. Y todo pudiendo ir cómodamente 4 personas con un maletero suficiente . Lástima el precio, pues la unidad probada se iba hasta los 25.000 euros, sin extras.

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