Prueba nuevo BMW Serie 1

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Hace bien poco hemos podido probar la nueva Serie 1 de BMW. Un coche que en su día causó mucha expectación por ser el primer compacto de la marca bávara.Lleva tan sólo dos generaciones, pero han sido un rotundo éxito para BMW. Está a la venta desde septiembre con un precio de partida de 25.950 euros.

Recogimos el coche en el concesionario Movilnorte, situado en Majadahonda, Madrid. Pusieron a nuestra disposición un 118d con cambio steptronic de 8 velocidades y acabado Sport Line.En este acabado tenemos asientos deportivos, costuras en rojo, llantas específicas, detalles en negro brillante en la carrocería y los espejos retrovisores... y contamos con un modo más en el cambio automático. Pero vamos por partes.
Lo primero es que es más grande. No mucho, pero se nota. Pudimos compararlo con una unidad de la generación anterior y visualmente se nota el tamaño, pero ¿y por dentro? Por dentro también, pero tampoco es para tirar cohetes. BMW siempre ha tenido un problema, y es el tamaño de los habitáculos de sus coches. Es como si no supieran hacerlos con más espacio. Señores de BMW, se supone que ustedes fabrican coches que están en la cima por motores, comportamiento y calidad... ¿para cuándo en la cima también del espacio?

Bueno, pues eso, que es de los más pequeños de su categoría. Comparado con su más directo rival, el Audi A3, sale perdiendo por bastante. Eso sí, calidad le sobra. El material del salpicadero tiene una calidad visual y real de las mejores, pareciéndose mucho a los materiales utilizados en sus hermanos mayores. El diseño cambia por completo, no teniendo nada que ver con el anterior Serie 1 y muy del estilo de lo mostrado por la Serie 5. Es deportivo, bonito y de calidad, pero aquí vemos otro "handicap" de la marca; pocos huecos para dejar cosas.


Los asiento son buenos, cómodos y recogen bien el cuerpo al disponer de unos prominentes "pétalos" que te sujetan a la perfección. Tienen múltiples reglajes con los que se consigue la postura óptima de conducción sin problemas.  Y en este momento entra en escena la enorme pantalla del navegador. Nada más y nada menos que 8,8 pulgadas. ¡He visto películas en pantallas mas pequeñas! Y por descontado a todo color. Muestra la emisora seleccionada, la ruta elegida y mil funciones más que no me voy a parar a describir porque me llevaría el mismo tiempo que me llevó cotillear casi todas las funciones.

Y ya que estamos colocados y  hemos echado un vistazo al interior vamos a darnos una vuelta. Ponemos el cambio de marchas en "D" (recordad que nuestra unidad montaba el Steptronic de 8 velocidades) y salimos del párking. El cambio se pone en modo "confort" al arrancar siempre el coche. En este modo el coche es muy agradable. El cambio es muy suave en las inserciones y aprovecha al máximo el par disponible evitando reducir marcha innecesariamente como ocurre en otros cambios automáticos. La dirección es precisa, con buen tacto del volante y de lo que pasa con las ruedas, pero resulta un poco blanda. Últimamente se empeñan en montar direcciones asistidas de tacto blando... ¿por qué? ni idea. Será culpa del sistema de asistencia eléctrica que emplea este modelo...

Pasamos a modo sport en el Steptronic, y la cosa cambia aunque no os penséis que mucho. El acelerador pierde parte de su punto muerto haciéndose más directo, la dirección se vuelve más rápida y se endurece un poco y el cambio mete marchas con más celeridad, pero también es más brusco aunque no llega a ser desagradable o molesto. Me gusta más este modo que el confort. 

No nos olvidemos del ECO Pro, modo que por supuesto también probé. Aparte de los diferentes ajustes en el sistema eléctrico de funciones como la calefacción, los espejos, la calefacción de los asientos (si los monta) y un servo de la dirección que no funciona si no se mueve el volante, cuenta con una serie de indicadores que informan sobre el consumo, la autonomía e incluso te "regaña" si te pasas con el acelerador y gastas algo más de lo previsto. En cuanto al tacto de conducción, sin diferencias entre el confort y este, tan solo la manía de meter una marcha superior lo antes posible. No me gusta que el cambio haga eso...

Y nos queda un modo más del Steptronic. El sport+. Este modo solo esta disponible en el acabado Sport Line. Con éste se consigue el mejor aprovechamiento del motor. La dirección se vuelve muy directa, cada insinuación con el volante se traduce en un cambio de trayectoria, a lo que hay que sumarle una menor asistencia, pero sin perder tacto. Genial. El cambio es más rápido y apura más las marchas, eso sí, es el más brusco de todos, pero aún así seguía sin ser molesto. El acelerador casi no tiene punto muerto y es muy directo. Con todo nos animamos y le dimos un poquito de caña, pero poco que vamos por vía publica. 

La suspensión es más blanda que en la anterior generacion, ha perdido algo de deportividad. De todas formas se comportó muy bien, aguanta mucho en apoyo y la trasera la lleva muy sujeta. "Sólo" llevábamos 143 CV, y el chasis aguanta bastante más. Va sobrado, tanto de adherencia como de rigidez. Se puede frenar ligeramente en medio de la curva (ligeramente, sin pasarnos...) que el coche no se mueve, y si ahuecas te ayuda a redondear la curva con suavidad. Ojo con pisar el gas a fondo en esos momentos, o con cerrar la dirección más de lo debido, pues lo mismo nos llevamos un sustillo... 

El coche en general me gustó bastante, lástima pequeños detalles que  lo ensombrecen un poco. Como un precio muy alto, un equipamiento escaso comparado con las marcas generalistas y unas opciones caras. 

Visita la página de BMW y configura uno para que veas lo que te cuento. Y si puedes, pruébalo, te gustará seguro y quizá no te importen tanto los detalles antes mencionados. 

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