Fiat 600 y Abarth, una mezcla explosiva - Fiat Abarth 1000 TC

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El protagonista de esta semana es un pequeño gran coche, podríamos decir. Con lo de pequeño sólo nos referimos a su tamaño, ya que en potencia, calidad y preparación es un grande. No podíamos estar hablando de otro modelo que no fuera sellado con la firma Abarth, y es que el Abarth 1000 TC se merece tener un rincón aquí, en Top Racing Cars.

Para contaros cómo llega a construirse el coche de esta semana, vamos a empezar por 1949, año en que se funda en Turín (Italia), Abarth & Co. bajo el emblema del escorpión (signo del zodíaco de Carlo Abarth). Esta empresa tuvo su principal actividad centrada en la preparación de vehículos de competición y hasta nuestros días se mantiene su imagen de preparador de coches pequeños y potentes. Precisamente el primer modelo para el que trabajó Abarth allá por el año 1956 fue para el que hoy nos ocupa: el Fiat 600. Y siendo así conservaba su estructura mecánica, es decir, el motor se situaba en posición trasera detrás del eje, y también se trataba de un modelo de propulsión.

De la primera colaboración de Abarth con Fiat nació el Fiat Abarth 750, al que consiguieron sacar 46 CV y 747 cc, doblando la potencia del modelo de calle y que alcanzaba los 130 km/h. Tendríamos que esperar hasta 1961 para ver rodar el 1000 TC (cuyas siglas significan Turismo Competizione). Aunque de los modelos de había preparado Abarth hasta ahora parecía que se trataba del menos orientado a competición tenía una velocidad máxima de nada menos que 150 km/h y desarrollaba 68 CV con un motor de 962 cc. Evidentemente su estética no se escapaba de la intervención de los preparadores y se cambió tanto el paragolpes delantero, como la anchura de las aletas de la parte trasera. Casi todos los modelos llevaban llantas de aleación y neumáticos más anchos que mejoraban su adherencia. Su incursión en competición estuvo marcada porque desde el principio se vio como rival más directo (contando con los Fiat Abarth 750 y 850) de los MINI Cooper, que estaban resultando ganadores de muchas carreras.

En 1964 llegó la serie II del 1000 TC, a la que hubo que incrementar la refrigeración, por lo que se le colocó un radiador frontal de mayor tamaño integrado en el paragolpes, lo que también hacía que mejorase la aerodinámica. Las mejoras en refrigeración llegaron de la mano de las mejoras en estabilidad, para lo cual se colocaron unas varillas que hacían que el capó se mantuviera constantemente abierto y funcionara como alerón posterior. Esto permitía que el paso por curva fuera más rápido y se mejorara el agarre del eje trasero. Contaba con 76 CV que hacían que el coche alcanzase 190 km/h

Para 1965 estaría preparada la serie III, que se identificaba claramente por llevar el paragolpes delantero de fibra, dentro del cual estaban los dos radiadores auxiliares, uno de agua y otro de aceite. Con 80 CV y 192 km/h de velocidad máxima, no tardó en ser sustituido por la serie IV, que alcanzaba los 85 CV y llegaba a los 195 km/h. Las medidas del coche, contando con su paragolpes delantero y con su capó trasero horizontal permanentemente abierto, eran de 3.53 m de largo. Medía 30 cm más que el coche de serie y era hasta 10 cm más bajo, y estas medidas hacían que se viera mejorada la aerodinámica.

En este punto llegamos al último Abarth basado en el Fiat 600, el llamado 1000 TC Radiale. Éste montaba dos carburadores Weber 40 DCOE, caja de cambios de 5 velocidades y tenía una potencia de 106 CV (30 más de los que desarrollaba la primera preparación, el 1000 TC) y una velocidad máxima alcanzada de unos nada despreciables 208 km/h. En el año 1970 se modificaron los carburadores para mejorar el rendimiento y se llegó a una potencia máxima de 112 CV y a una increíble velocidad de 215km/h. En este modelo el capó era más largo que en los modelos anteriores y su propulsor toda una revolución en sistemas de refrigeración. Además aceleraba de 0 a 100 en 7.8 seg, superando al Porsche 911 de la época.

1 comentarios:

dimasfernandito dijo...

woowww, un fitito a 190 km/h
es increible, fiat sin abarth, no es nada!
y lo mismo en viceversa
dos grandes marcas, complementadas