Prueba Nissan Leaf

By | 9:00 1 comment
A día de hoy, estamos viviendo un enorme auge en conciencia ecológica en cuanto a vehículos y movilidad se refiere. Esto ha provocado la aparición de multitud de vehículos con mecánicas híbridas o eléctricas. Honda, Citröen, Toyota... muchos fabricantes están mostrando interés por este tipo de coches.

Uno de los más conocidos es el Nissan Leaf, debido a una muy buena campaña de marketing que incluye la organización de eventos como el "Leaf Tour", de cara a mostrar las bondades de su automóvil "ecológico" al gran público por parte de la marca japonesa. Gracias a que este evento pasó por Madrid, tuvimos la oportunidad de conocerlo más a fondo, y lo mejor de todo, probarlo.

Pero antes de relataros las sensaciones que tuvimos y las conclusiones a las que llegamos, vamos a conocer un poco mejor el coche. Lo primero a comentar es que su fabricación está realizada con más de un 90% de materiales reciclados, por lo tanto, más del 90% del coche es reciclable. No hay nada en su categoría que se le acerque en este sentido.

La carrocería ha sido estudiada aerodinámicamente en busca de la menor resistencia al aire posible, favoreciendo un bajo consumo energético y el mínimo ruido de marcha. Dicho diseño nos puede parecer feo o bonito, según gustos. El motor, lógicamente eléctrico, es de corriente alterna sincrónico con 80 KW de potencia (108 CV aprox.) y un par de 280 Nm, alimentado por una batería laminada de iones de litio situada bajo el piso que permite un amplio habitáculo y una autonomía de 175 km. Cuenta con frenada regenerativa y opcionalmente células fotovoltaicas en el techo, utilizando la energía producida para alimentar los sistemas eléctricos del coche.

La recarga de las baterías se puede realizar desde un enchufe normal de los que tenemos todos en casa ¡tardando más de 6 horas!. Nissan vende un equipo de carga doméstico, que recortaría el tiempo de carga hasta unas cuatro horas. Pero la más rápida seriía a través de una toma trifásica que nos tendría lista la batería en poco más de treinta minutos. Hay que decir que este tipo de toma no cargaría a tope la batería, pero nos sacaría del apuro en poco tiempo. Lo mejor de todo esto, si nos olvidamos de que estaremos sin coche una "pila de horas" es que si aprovechamos a recargar la batería cuando la tarifa de luz es más barata, nos puede costar una carga completa la irrisoria cifra de dos euros...

En cuanto a sistemas de seguridad viene "cargadito", con 6 airbags, ABS, EBD con asistente en frenada, ESP, VDC (control dinámico del vehículo) y un sistema de aviso de proximidad del vehículo para peatones denominado AVSP, realmente interesante debido a la casi nula sonoridad de las mecánicas eléctricas, que nos ayudará a los peatones que nos hemos acostumbrado a guiarnos por el sonido de los motores, a percatarnos de la proximidad del Nissan. Un sistema también bastante interesante, o al menos curioso es el denominado "Carwings", que conecta el coche a una base de datos global y te dice qué autonomía te queda desde la última recarga, actualiza continuamente los puntos de recarga más cercanos e incluso compara la eficiencia de tu conducción con la de otros conductores registrados en el sistema telemático. Además, puedes acceder al sistema desde tu ordenador o desde un smartphone aparte de poder hacerlo desde el coche en sí. Te permite incluso encender o apagar el climatizador desde donde estemos. Y para rematar. ¡¡el coche te mandará un e-mail cuando haya finalizado la carga de la batería!!

Bueno, ahora que conocemos el coche un poco mejor, vamos con la prueba. El coche es grande, sus 4.445 mm de largo y 1.770 mm de ancho se notan. El habitáculo es amplio y con un suelo plano que ayuda a el bienestar y acomodo de los pasajeros. El interior es sobrio aunque algo futurista debido a sus plásticos de color blanco con la consola en negro brillante, de tacto duro pero bien rematados y a las grandes pantallas de las que dispone. Una de ellas está ubicada en el centro del salpicadero, de manejo táctil y un tamaño de 7 pulgadas desde donde podemos controlar el navegador, que cuenta con una función que nos va indicando el área de alcance con la autonomía disponible, que nos ayuda a estar constantemente informados de nuestros posibles recorridos con imágenes a todo color. También permite controlar los sistemas del coche con un manejo sencillo, pero que recomendamos hacerlo en parado ya que tienes que apartar la mirada en exceso de la carretera. Para la radio tenemos mandos en el volante. Otra de las pantallas está emplazada tras el volante, y es la que nos indica el nivel de carga de la batería, el consumo energético, y la autonomía de la que disponemos. Sobre esta, y en una posición idónea para el conductor se encuentra la que hace la veces de velocímetro.

La posición de conducción, a pesar de que el volante no se regula en profundidad (típico de casi cualquier coche japonés) es fácil de encontrar. Y ya que hablamos del volante, mencionar que su tacto es bastante agradable pese a no ir tapizado en cuero. La banqueta queda algo alta, pero ayuda a una mejor visibilidad.

Colocados y listos para comenzar, ponemos en marcha el motor que no suena ni vibra lo más mínimo  Sabemos que hemos puesto en marcha el coche porque se encienden todas las pantallas y chivatos del panel de mandos. Colocamos el cambio en "D" (este tipo de coches no llevan caja de cambios propiamente dicha, ya que los motores eléctricos son de par constante y no necesitan que se cambien los desarrollos según ganamos velocidad), soltamos el freno, de tacto raro aunque normal en coches con frenada regenerativa  y el coche echa a andar sin el menor tirón, sin ruido, sin vibraciones. Como por arte magia. La aceleración es suave pero consistente, con cierto ímpetu. Es extraño conducir sin oir ruido mecánico alguno, pero si esperabas algo especial, te llevarás una gran decepción. No hay ninguna diferencia en cuanto a conducción respecto a un coche de mecánica convencional y cambio automático. Acelera antes por el citado par constante de este tipo de mecánicas y no tienes el típico tirón al bajar de marchas cuando pisas a fondo, pero nada más. Y quizá sea este su mayor logro.

En circunstancias "normales" la autonomía se queda en unos 120 o 130 km, llegando a más o menos 175 km si nos desplazamos únicamente por ciudad (sin utilizar el aire acondicionado), pero si queremos evitar excesos y ampliar algo más la autonomía (10 km más aprox.) dispone de un modo "ECO". Con este modo activado, el motor sólo dispone de 50 kw (68 CV) y el coche da la sensación de ir frenado. Acelera y anda bastante menos, eso sí, al llegar al final del recorrido del pedal del acelerador, y vencer el "kick down", la potencia vuelve a ser de 80 Kw. La autonomía sube, pero el tacto no nos gustó nada ya que la retención al decelerar es mayor, pues aprovecha para recargar la batería. Para casos extremos en los que nos encontremos con poca carga y no queramos pasarnos puede servir, pero creemos que para utilización normal no es necesario. De hecho el coche no invita a conducir rápido, a pesar de que andar, anda lo suyo. La dirección es muy blanda y poco informativa, así como el tacto acelerador igualmente blando, la poca sujeción de los asientos o el mencionado tacto raro del freno. Además, si conduces de forma decidida  la autonomía bajará tan rápido que se te quitarán las ganas por miedo a quedarte tirado.

A la hora de aparcar disponemos de una cámara trasera que funciona bastante bien y proyecta en la pantalla de 7 pulgadas imágenes bastante nítidas, con indicaciones para meter el coche en el hueco libre, pero no sustituye a los espejos laterales y no encoge el morro, por lo que no os olvidéis de vigilarlos.

¿El precio de este automóvil tan especial? 35.950 €, que gracias a una subvención del gobierno de 6.000 € se nos queda en 29.950. Bastante si tenemos en cuenta a sus competidores con motor de combustión. Al menos ofrece 3 años de asistencia en carretera, 3 años de garantía para la pintura, 12 para la protección anticorrosión y 5 años o 100.000 km para los componentes propios de los vehículos eléctricos (baterías, motor, convertidor de corriente, conector y cable de carga... ) más la tranquilidad de estar contribuyendo a preservar el medio ambiente (aunque no sea cierto al 100%). También se ofrece la posibilidad de alquilarlo durante 3 años y al terminar dicho periodo de tiempo quedarnos con él, devolverlo o cambiarlo por otro Nissan.

Conclusión: El coche no va mal, todo lo contrario. Es cómodo, amplio y fácil de conducir, pero su utilización esta enfocada al ámbito urbano debido a la autonomía más bien escasa y los pocos (por no decir ninguno) puntos de recarga instalados en nuestras carreteras, así que los viajes largos en transporte público o con un coche que utilice un motor convencional. Aún queda mucho por hacer, pero parece que van por el camino correcto, al menos en cuanto a agrado de manejo y sensaciones.

Estaremos atentos a la evolución de estos coches, pues prometen un gran futuro, aunque un poco incierto.

1 comentarios:

Busy dijo...

Pues no es feo no nia el coche...