Segundo con clase - Buick Y-Job

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Desde que abrimos esta nueva sección de Sobre Ruedas nos hemos ido dedicando a traeros los prototipos que hemos ido considerando más importantes por sus avances, su estética o porque traían una curiosa historia detrás. Sin embargo parece que injustamente hemos dejado de lado el segmento de prototipos clásicos, esos vehículos que en tiempos ya lejanos dejaban al público boquiabierto con sus diseños e innovadoras tecnologías. Como nuestro propósito es hacer un hueco a todas las épocas en las que hemos tenido prototipos, esta semana nos vamos a los remotos años 30 del siglo XX para traeros al segundo prototipo de la historia
del automóvil (después del Volvo Venus Bilo), el Buick Y-Job. Este ejercicio de estilo es obra de uno de los diseñadores más míticos de GM, Harley J. Earl y sirvió para marcar la línea estética que adoptaría Buick a partir de aquel año 1938 (incluso otros fabricantes seguían inspirándose en este diseño llegados los años 50).

Para la construcción de este concept se usó un chasis de producción de Buick, el cual pasó por las manos de Charlie Chayne (el principal ingeniero de Buick de la época), que lo modificó dándole el aspecto que puede verse. Es importante decir que el prototipo tal y como ahora se conserva, fue restaurado hace unos años (concretamente en 2006) por parte del departamento histórico de GM. En palabras de los propios restauradores, el principal logro que querían conseguir es conservar el coche con todo el espíritu que emanaba casi rozando los años 40. Una de las figuras que más ayudó en el citado proyecto fue Dale Jacobson, "guardián" del patrimonio histórico de GM y que comentó la curiosa anécdota de que el coche había sido conducido por su diseñador, el sr. Earl y que sus números apuntaban a más de 40.000 km recorridos.

Aunque la influencia de este diseño cayó sobre todo en los Buick, y a día de hoy podemos ver algunos modelos de reciente lanzamiento con pequeñas reminiscencias del concept, (como es el caso de la calandra del Buick Enclave de 2007) la intención inicial por la que se diseñó fue un poco distinta. Lo que se quería comprobar era digamos, el gusto del público por el nuevo diseño. A finales de los años 30 Buick había sufrido un considerable descenso en su volumen de ventas debido en gran parte a que sus diseños no terminaban de calar entre la gente y sobre todo al llamado "crack del 29".Como ni esta marca ni ninguna puede permitirse que esto le suceda, los de Buick se pusieron manos a la obra con este nuevo concepto.

Uno de los elementos más llamativos de este concept, para la época de la que data, es su estudio de aerodinámica, que se ve notablemente agradecido a Chrysler en algún que otro detalle. Otra de las modificaciones innovadoras que se incluyen son los faros ocultos o una capota que se pliega bajo una cubierta de metal rígido. Este biplaza deportivo también contaba con otros lanzamientos revolucionarios para la época como son los elevalunas eléctricos o los tiradores de las puertas integrados y que no sobresalen de la carrocería.

Pero sobre todo fueron las impresionantes medidas del coche las que hicieron las delicias del público y le dieron la impresión de coche futurista. Además la carrocería contaba con molduras cromadas que discurrían desde el paso de rueda delantero, pasando por todo el lateral del coche hasta la parte trasera. Respecto al motor se trataba del 320 cid de Buick que desarrollaba 141 CV, aunque éstos se hallaban limitados en el concept.

Aquí os dejamos esta joya de la historia del automóvil que revolucionó una época y significó un punto de inflexión en cuanto a diseño y prestaciones.

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