Sport Prototipo acristalado. Marcos Mantis XP

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En esta sección de Sobre Ruedas os hemos ido mostrando diversos coches de competición de diferente índole, donde destacan "locuras" como el potente Peugeot 205 T16 perteneciente al Grupo B de rallyes o portadores de sorprendentes soluciones técnicas como es el caso del Tyrrel P34 y sus seis ruedas, sin olvidarnos de "monstruosidades" de los locos años 20 como el Fiat Mefistofele.

El que os traemos en esta ocasión es igualmente interesante y muy curioso, el Mantis XP de la empresa británica Marcos. Esta empresa fue fundada en 1.959 por Jen Marsh y Frank Costin cuando diseñaron y "montaron" un coche de competición con chasis de madera utilizando técnicas de construcción empleadas en el bombardero De Havilland DH 98 apodado "mosquito" que lucho en la Segunda Guerra Mundial.

Volviendo con el Mantis XP, el encargado del diseño del coche fue Dennis Adams quien ideó un deportivo que tenia como objetivo el superar a los Ford GT40 y Ferrari P4 que competían en las 24 Horas de Le Mans de 1968.

El diseño partió como una barquetta de chasis tubular y carrocería construida totalmente en fibra de vidrio. El motor era un Brabham-Repco V8 740 derivado de la competición, concretamente del motor que utilizaba Jack Brabham en sus monoplazas de la categoría reina, la Formula 1. Para la caja de cambios se recurrió a Mike Hewland, que suministro una Hewland (lógicamente) GD 300 que se coloco en posición transaxle y John Cooper fue quien puso a punto las suspensiones. Como se puede comprobar el equipo era de auténtico lujo, por lo que la victoria estaba relativamente cerca. Debido a que finalmente se decidió dotarle de un pequeño maletero para cumplir con las normas ACO, se acabo montando un techo completamente transparente que cubría el puesto de conducción y el motor, que por descontado, no era de cristal, si no de plexiglas.

Pocos datos más se declararon sobre el coche, pero se rumoreo en la época que la potencia podría rondar los 500 CV. De echo, en las primeras pruebas demostró tener mucho poderío mecánico y unas buenas prestaciones. Pero existía un problema. El coche fue construido con la intención de ganar en las 24 Horas de Le Mans de 1.968, pero ninguno de los pilotos que finalmente correrían con el vehículo realizaron las pruebas de puesta a punto y desarrollo. Fueron los propios ingenieros y el propietario de la marca quienes se encargaron de dicho proceso. Esto acarreo algunos inconvenientes que convirtieron la carrera del debut en la carrera de la despedida, es decir, su primera carrera también fue la última.

Adams quiso montar una pieza única de plexiglas para el techo, pieza que resulto excesivamente cara para la marca debido a su complejidad técnica. Así que finalmente se decido fabricar el techo en varias piezas que se unían entre si a través de unas juntas que resultaron de una calidad pésima y mal diseñadas.

El coche fue inscrito en los 1.000 km de Spa Francorchamps que se celebraba en 1.968. El día de la carrera fue un desastre. Tomaron la salida bajo una lluvia torrencial que al cabo de las vueltas provoco que el habitáculo se inundara por la mencionada calidad y diseño de las juntas, que permitían el paso del agua. Tuvieron que realizar una parada en boxes para practicar un taladro en el suelo del coche por donde evacuar todo el agua que entraba volviendo posteriormente a la pista en la posición 21.

Pero aquí no acaba la debacle. Tras varias vueltas y motivado por las pésimas condiciones de conducción, el piloto comete un fallo y sufre un trompo perdiendo cinco posiciones. Al no tener mayores consecuencias que las típica grava y suciedad en los neumáticos, consigue retornar al asfalto y poco a poco logra recuperar tres posiciones. El problema con las filtraciones de agua, como es lógico, continúa durante toda la carrera terminando por inutilizar el alternador y amenazando con inundar el compartimento del motor y destrozarlo por completo, así que toman la sabia decisión de retirarse y evitar lo que habría sido una avería desastrosa.

Cuatro años después, en 1.972 el fabricante entra en bancarrota y desaparece y Jen Marsh termina sustituyendo el V8 de Brabahm por una unidad, también V8, pero de procedencia Buick, utilizando el coche para dar pequeños paseos por la costa atlántica. Pronto se deshace del coche y se lo vende a un californiano que en el año 2004 le somete a una profunda restauración. Este extraño automóvil se dejo ver en Inglaterra en el año 2009 cuando su propietario lo llevo para la celebración de los 50 años de Marcos, donde participó en una carrera en el Prescott Hill Climb

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