Prueba Mazda CX-5 Skyactiv-G

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Hay que empezar diciendo, que más que una prueba fue una toma de contacto. Un pequeño recorrido por ciudad y carretera para comprobar como les ha quedado el CX-5 a la gente de Mazda. Y diremos que bastante bien, pero vayamos por partes.

Tras asistir a la presentación del Mazda CX-5 y la tecnología Skyactiv en Madrid allá por diciembre de 2011, y que os contamos aquí, creemos que poco hay que mencionar sobre el coche, así que nos iremos directamente a la toma de contacto.

El pasado día 10 de abril , nos acercamos al concesionario Peñalara Motor, situado en la Avda. Juan Carlos I, en Collado Villalba, tras hablar con ellos anteriormente. Fue Javier Landa, empleado de dicho concesionario quien estuvo con nosotros durante la prueba contándonos todas las bonanzas del CX-5. Desde aquí, darles las gracias por su amabilidad y su total disposición.

Nos dejaron un CX-5 con motor de gasolina, es decir, el Skyavtiv-G, con cambio automático de seis velocidades y tracción total. El motor es un dos litros con cuatro válvulas por cilindro e inyección directa que desarrolla 160 CV a 6.000 rpm (165 CV al mismo régimen con tracción delantera) y un par de 208 Nm a 4.000 rpm. La verdad es que cuando nos comunicaron el modelo, despertó nuestra curiosidad, ya que Mazda ha desarrollado un cambio de convertidor de par con bloqueo multidisco, que evita las típicas perdidas por resbalamiento de este tipo de cambios y queríamos ver hasta donde era verdad lo que la marca japonesa comunicaba.

Una vez delante del coche, vimos que se trataba de una unidad con acabado Luxury, el más equipado y caro (desde 32. 890 €). Contaba con tapicería de cuero, pantalla táctil TFT con navegador, sensores de aparcamiento, asientos calefactables y regulación eléctrica para el del conductor, conexiones USB y Aux., camara de visión trasera... en fin, que venia bien equipado. Nos ponemos al volante y regulamos lo necesario encontrando muy rápido una postura cómoda para conducir, aunque un poco más de regulación para la zona lumbar no estaría mal. Los nuevos asientos que Mazda han diseñado para este modelo son bastante cómodos, al menos el del conductor. Los acabados, dan buen aspecto, con plásticos de tacto blando y el interior en general esta bien resuelto, veremos que tal en marcha.

Tras las breves explicaciones de como funciona todo por parte de Javier, nos ponemos en marcha y llega la primera sorpresa. El convertidor de par prácticamente no resbala y el coche sale suave y silenciosamente, apenas escuchamos el motor en el habitáculo, ya que no sube de vueltas en exceso, como ocurre con los cambios de convertidor. Según cuenta la marca en el dossier del modelo, este cambio aúna lo mejor de un convertidor de par (suavidad), un CVT (no existe salto entre marchas) y un doble embrague (rapidez), y estábamos dispuestos a comprobarlo.


Los primeros metros fueron por ciudad y con bastante trafico, parecía todo dispuesto para probar dicho cambio. Y la verdad, no decepciono. El convertidor no daba señas de resbalar y el coche salia siempre bastante  rápido y con suavidad. Los cambios eran imperceptibles, a no ser que fueras con un ojo puesto en el tacómetro y con el trafico que había, no era el caso. En este tipo de conducción se mostró muy cómodo de suspensiones sobre baches y sin tirones de ningún tipo por parte del ya mencionado cambio. El coche va bien aislado y esta bien terminado, ya que no escuchamos ningún ruidito ni crujido al pasar sobre baches. Lo que si notamos, fueron unos pedales de tacto algo durito (¡¡por fin!!), denotando la deportividad que Mazda siempre imprime a sis creaciones. En cuanto a la dirección, que cuenta con un sistema de asistencia variable EPAD, que ofrece una asistencia según las condiciones, mostró un tacto igualmente tirando a duro, pero sin cansar, y muy cómoda, transmitiendo algo de información de lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto. Continuando con nuestro recorrido por ciudad y al pasar por los dichosos badenes (más que badenes, montañas de lo grandes que eran), pudimos comprobar que la suspension es igualmente dura, más dura que la de un Qashqai por ejemplo, pero no por ello incomoda. Al bajar de los badenes se notaba la carrocería no se movia en exceso. Eso es bueno. Mención a parte merece el sistema start/stop y que Mazda denomina i-Stop. Fue prácticamente imperceptible en su funcionamiento y arrancando el motor con una brevedad muy de agradecer.

Ya en carretera, nos dispusimos a darle algo más de caña, pero sin pasarnos, recordad que estábamos por vías publicas. Así que sin cortarnos empezamos a hundir el pedal del acelerador. El cambio entendiendo que queríamos "chicha" bajó una marcha, pero al ver que seguíamos apretando, bajo otra. Es decir, el cambio reaccionara según demandemos potencia y según pisemos el gas. Eso también es bueno. No tiene la manía imperiosa de bajar marchas a diestro y siniestro cada vez que necesitas potencia.

Al bajar las mencionadas marchas, salio a relucir sus 208 Nm de par, y empezó a ganar velocidad con buen empuje del motor, aunque no espectacular. Recordad que "tan solo" llevábamos 160 CV bajo el pie derecho. El cambio nuevamente relucía por su discreción. Según subía de revoluciones el motor y ganábamos en velocidad, lo hacíamos también en sonido. El motor es silencioso a bajas vueltas, pero sube de volumen junto con el régimen dando un toque deportivo a la conducción. El comportamiento en este tipo de vías es muy seguro, se le nota aplomado y cómodo, muy cómodo, ayudado por una dirección con buen tacto también en este ámbito, debido a que se endurece con la velocidad. También comentar el buen funcionamiento del asistente de cambio de carril, que con un pequeño indicador de color amarillo en el espejo nos libro de "llevarnos" a un coche que circulaba al lado nuestro y no vimos a través del retrovisor. Tampoco percibimos ningún ruidito o crujido en esta ocasión, volviendo a demostrar y a lucir un buen acabado.

De vuelta al concesionario, pusimos la palanca en el manejo secuencial (había que probarlo, no pudimos evitarlo), y el recorrido, de nuevo por ciudad, lo hicimos engranado las marchas nosotros mismo. En esta ocasión tampoco le encontramos quejas que reseñar. Es rápido, suave y obedece a lo que se le manda, sin cambiar cuando a la centralita el viene en gana ni nada parecido.

En fin, que nos pareció buen coche y nos dejo con ganas de una prueba más larga, pudiendo meterlo por otro tipo de vías un poco más "complicadas", así como darnos un paseo fuera del asfalto para comprobar como funciona su tracción total.





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