Prueba Mercedes A200 CDi

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Hace poco, probamos el Mercedes A200 BlueEFFICIENCY, equipado con motor de gasolina y 156 CV. Ahora, os traigo la prueba del A200 CDi, que monta el motor diésel de 1.796 centímetros cúbicos con 136 CV.


En esta ocasión, nuestra unidad contaba con el acabado AMG Sport, que aparte de los faldones y paragolpes más deportivos, contaba con las llantas en color gris titanio, frenos ventilados y perforados con pinzas de color negro, carcasas de los espejos en color negro, cristales traseros oscurecidos, doble salida de escape ovalada y suspensión deportiva entre otras cosas.

El interior tambien recibe detalles especificos, como molduras imitando a la fibra de carbono, pedales de aluminio, instrumentación especifica más deportiva, con detalles imitando también fibra de carbono, volante achatado en su parte inferior y tapizado en cuero nappa al igual que el mando del cambio y costuras rojas. Los asientos son los mismos, solo que tapizados con semi piel y alcántara de color negro.


Ciertamente, más bonito y con algo más de estilo que el A200 BLueEFFICIENCY, aunque ya sabeis que esto va por gustos. En cuanto al tema de acabados, posición al volante y aspecto en parado, son exactamente iguales, no hay diferencias, así que vamos directamente a las sensaciones de conducción que es lo que interesa al fin y al cabo.

Al iniciar la marcha, me percate de que los pedales, tiene un tacto algo más duro. Sobre todo el embrague y el acelerador. No era mucha la diferencia, pero se notaba. En cuanto al volante, achatado por su parte inferior, buen tacto del cuero, pero un incordio la parte baja, y eso que no esta muy achatado.


Yendo despacio, las suspensiones, algo más duras, no ofrecen problemas. Son cómodas, no maltratan al pasaje, y absorben bastante bien. No parecen en ningún caso unas suspensiones deportivas. Ahora si, cuando rodamos con algo más de alegría si se nota que la carrocería balancea algo menos, que son más firmes. Aún y así, no resultan incomodas en ningún caso, tiene un buen compromiso entre confort y deportividad, pero volvemos a notar que no es tan dinámico como el Serie 1. ¿Puede ser cosa de la tracción delantera?

Al igual que en el gasolina con suspensiones "estándar", el coche siempre se va de morro si fuerzas las cosas, acompañando el eje trasero si levantamos el pedal del acelerador en apoyo. Sucede algo más rápido, pero nada que pueda ser peligroso, siendo fácil para cualquiera.


Los frenos funcionan bien, y en ningún caso note diferencia con los frenos del A200 BLueEFFICIENCY. Cierto es que tampoco hice demasiadas burradas, pero si note un tacto más duro, más fácil de dosificar. Quizá fue cosa mía, o motivado por el poco kilometraje de la unidad que apenas llegaba a los 2.000 km.

El motor por su parte, no parece un 1.800, da la impresión de tener un poco más de cilindrada y responde bastante bien. Tiene fuerza desde pocas vueltas y es capaz de estirar hasta las 5.000 revoluciones, aunque no merece la pena ir tan lejos, perdiendo fuelle a partir de las 3.800-4.000 rpm, dando los 136 CV entre las 3.600 y las 4.400 rpm. Es agradable de utilizar y no llegan vibraciones al habitáculo.

No es el el coche más rápido del mercado, ni tampoco esperes prestaciones de escándalo, que solo tiene 136 CV, pero para la mayoría de la gente sobra coche. Los acabados no tienen reproche, la estética (aquí cada uno decide por su parte) me parece genial y no gasta mucho, declarando 4,6 litros a los 100 km. Tiene sus pegas, como los pedales muy blandos para mi gusto, o el precio de 28.500 euros sin extras (sin el kit AMG Sport), pero si te gusta te recomiendo que lo pruebes.








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