Shelby GT500 Super Snake 2.013

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Dentro del "universo" Muscle Car todos tenemos nuestro favorito, pero no hay duda que el Rey de reyes siempre ha sido el Ford Mustang. Más concretamente el Shelby GT500, y si es el Super Snake mejor que mejor.


El Super Snake es el más gordo, potente y bruto de todos los Shelby GT500. Es el modelo más radical que te puedes encontrar dentro de la gama Shelby Mustang. Esto se remonta hasta los años 60, y siempre se ha realizado sobre la base del GT500. 

Una base, que ya tenía actualmente un motor más que sobrado con 662 CV, siendo el V8 de producción "masiva" más potente del mundo. 


Ahora desde Shelby, nos deleitan con la mayor burrada salida de sus talleres, y el último modelo "tocado" por la mano del tristemente fallecido, Carroll Shelby, por lo que el encanto esta más que asegurado, y la escasez de unidades también (tan solo 500). 

Ya teníamos un Super Snake desde apenas dos años, con una bonita cifra de potencia de 725 CV. Pero parece ser que no tenían suficiente, o bien, querían seguir con el homenaje a Carroll, y presentan el nuevo Super Snake, que eleva su potencia hasta los 862 CV, convirtiéndose en el V8 americano más potente hasta la fecha. 


Si 662 CV es una cifra respetable, ya no digamos los 725 CV del anterior Super Snake, y solo pensar en los 862 CV del actual, se me erizan todos los pelos que pueda tener. Para obtener semejante tropel de caballos, se ha instalado una linea de escape nueva de Borla Exhausts y un nuevo compresor volumétrico, que bien puede ser de Ford Racing o Kenne Bell. Y como no todo es correr, y en algún momento habrá que parar, monta frenos Wilwood con pinzas de seis y cuatro pistones. 

Por supuesto, viene acompañado del conveniente ensanche de los pasos de rueda, para poder meter unas enormes llantas de 20 pulgadas, suspensiones retocadas por Shelby y opciones adicionales para el interior, como unos asientos tipo baquet específicos, nuevo mando para el cambio (de relación cerrada) o un capó de fibra de vidrio. 

El Rey ha vuelto, y esta vez viene cabreado.