Proyecto Audi e-gas

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La instalación de Audi e-gas, actualmente en construcción en Werlte (Emsland, Alemania), funcionará con electricidad renovable (procedente por ejemplo del viento o de la energía solar).



A causa de la creciente expansión de las energías renovables crece la cuota de fuentes de energía volátiles; en algunos momentos hay una oferta excesiva de corriente y en otros una escasez de corriente. La instalación, con una potencia absorbida de unos 6.000 KW, recibirá corriente preferentemente en momentos de oferta excesiva. De este modo la instalación contribuye también al almacenamiento a largo plazo de energías renovables y con ello a dar una solución a uno de los principales problemas de la transición energética.

En una primera fase, la corriente se transforma en hidrógeno producido de modo regenerativo por medio de la electrolisis (Audi e-hydrogen), el combustible para los futuros automóviles de pila de combustible como el pionero tecnológico Audi Q5 HFC. Hoy en día falta sin embargo la infraestructura necesaria para el suministro de hidrógeno. Audi soluciona este problema con otra innovadora etapa del proceso: mediante la combinación del hidrógeno con CO2 se obtiene en el sistema metano sintético renovable: el Audi e-gas. Este sustituto del gas natural se puede alimentar in situ a la red de gas natural y así almacenarse.

La instalación de Audi e-gas en Werlte, que Audi está construyendo actualmente junto con la empresa de construcción de instalaciones SolarFuel, será la primera instalación del mundo a escala industrial que transforme la corriente renovable y el CO2 en un gas natural sintético que se puede almacenar.

La instalación de Audi obtiene el CO2 de una planta de producción de biogás. La instalación de producción de biogás no se alimenta de plantas energéticas, sino de residuos orgánicos, con lo que se evita toda rivalidad con la producción de alimentos. El CO2 es un producto residual de la instalación de producción de biogás que de otro modo iría a parar a la atmósfera. La instalación de Audi e-gas fija el CO2 en el combustible. De este modo, el Audi e-gas es un combustible climáticamente neutro; en la combustión en el motor se libera exactamente la misma cantidad de CO2 que anteriormente se ha fijado en la instalación de e-gas.

El Audi e-gas es un combustible con mucha energía y con unas características químicas idénticas a las del metano fósil, principal componente del gas natural, y sirve estupendamente para accionar motores de combustión. Se estima que la planta de Werlte producirá a partir de 2013 unas 1.000 toneladas de metano al año, fijando así 2.800 toneladas de CO2. Con el Audi e-gas generado a partir de fuentes renovables, 1.500 Audi A3 Sportback TCNG pueden recorrer anualmente 15.000 kilómetros cada uno con emisiones neutras de CO2. En 2015 Audi lanzará al mercado un segundo modelo TCNG basado en el A4.

También la industria energética alemana podría beneficiarse a medio plazo del concepto del Audi e-gas project, ya que da respuesta a la cuestión todavía abierta de cómo almacenar electricidad ecológica de modo eficiente e independientemente del lugar en el que se produce. Si sopla mucho viento en el mar, el excedente de electricidad se puede transformar en Audi e-gas y almacenarse en la red pública de gas que, con sus 217 teravatios-hora de capacidad, es con diferencia el mayor acumulador de energía de Alemania. Si se desea, desde la red de gas se puede volver a transferir la energía a la red eléctrica en cualquier momento.

El potencial del acoplamiento de las redes de electricidad y gas para almacenar energía eólica o solar en grandes cantidades puede suponer un importante impulso para el desarrollo de las energías renovables. El Audi e-gas project se puede trasladar fácilmente a otros países en los que existan redes de gas natural.


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