Prueba BMW X5 xDrive30d

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Movilnorte vuelve a poner a nuestra disposición un nuevo modelo de BMW, en esta ocasión nos subimos al X5 xDrive30d Exclusive Edition.

La primera generación del BMW X5 se presentó por primera vez en 1.999. Se trataba del primer SUV de la marca y estaba diseñado por Frank Stephenson. Se fabricaron más de 600.000 unidades, suponiendo el mayor éxito de los alemanes desde el Serie 3. 

En 2.006 se lanzó la actual generación, que está suponiendo el mismo éxito que la primera. Es fácil verlos por las calles y a pesar del tiempo que lleva en el candelero sigue siendo un coche bastante atractivo y la verdad, ya tenía ganas de ponerme a los mandos de uno de ellos. Más aún tras haber probado el X6.

A pesar de que comparte muchas cosas con e X6, sus personalidades son muy diferentes, ya simplemente al subirte y a pesar de compartir todo el salpicadero, se nota el cambio de personalidad. Más aun en la unidad que Movilnorte nos cedió, que contaba con el acabado Exclusvie Edition que incorpora varios elementos que BMW ofrece en opción.


Repasando lo más importante de esta terminación exclusiva, encontramos el navegador Professional, el techo panorámico con una amplia zona de apertura y un reflector que se regula en función de la velocidad, faros bi-xenón con lavafaros, sensores de aparcamiento, control de crucero, manos libres Bluetooth y tapicería e cuero nevada. También incluye llantas de aleación de 18 pulgadas estilo "209", que el X5 que probamos no montaba, teniendo en su lugar las de 19 pulgadas estilo "334" con neumáticos 225/50. También montaba las estriberas de aluminio de 105 mm de anchura e inserciones de goma que se puede montar en opción. Otras opciones montadas, que se incluyen en el acabado Exclusive Edition son los carriles del techo y el volante deportivo. 

Uno de los elementos opcionales que mas se nota es el techo panorámico, que otorga mucha luminosidad al habitáculo, además, el tapizado del techo es de color claro, al contrario que el techo de X6 que era de color negro. Esto le daba un ambiente más lujoso y cómodo que deportivo.

El aspecto general d los acabados es igual en ambos modelos. No encontré diferencias en este sentido. Persistía incluso la pequeña holgura en la tapa de la guantera que encontré en el X6, por lo que deduzco que no se trata de un fallo en la unidad, sino en el diseño o en el montaje. Dejar claro que no ofrece ningún problema ni en cierre ni el calidad percibida, pero estar, está, y creo que debo mencionarlo.

Bajo el capó teníamos el mismo motor que en el X6. El seis cilindros de tres litros diésel con 245 CV y 540 Nm de par. No habia diferencias en cuanto a respuesta ni empuje. Sube de vueltas con suavidad pero con fuerza. Lo que si tenia un funcionamiento diferente era el cambio automatico. Pero ahora vemos con ello.

La diferente personalidad del X5 se notaba también en los primeros metros. La dirección tiene un tacto algo más blando, pero sin estar excesivamente filtrada. El convertidor de par resbala más, otorgando un inicio de marcha más fino y suave, claramente más enfocado al confort. Las suspensiones también tienen un tarado más blando, más cómodo comparado con las montadas en el X6. A baja velocidad filtra mejor las irregularidades, pero a ritmo alto no contiene la carrocería con la misma eficacia. También esta más aislado acústicamente respecto al X6, el motor se deja notar menos.

El cambio cuenta con una programación diferente, con inserciones de marchas mucho más suaves. No hay tirones, los cambios se realizan antes manteniendo el motor siempre en la zona de consumo optimo, asegurando también un buen confort acústico. 

Aumentamos un poco la velocidad y volvemos a encontrar más diferencias en comportamiento. En este modelo si se notan los 2.150 kg que pesa (igual al X6). El motor no ofrece diferencias como hemos dicho, pero las suspensiones lucen claramente una tarado blando para estos menesteres. La carrocería se mueve más, tanto al acelerar como al frenar o en curva. El paso por estas últimas era algo más lento, no porque el coche no fuera capaz de ir más rápido, sino porque se pierde algo de confianza al moverse la carrocería. No supone ningún problema, en ningún caso, no penséis que el coche se descontrola. Ni por asomo. 

El cambio sigue manteniendo su funcionamiento suave y cómodo. Manejándolo de forma manual desaparece el pequeño tirón que si presentaba el X6. Los cambios se producen de manera imperceptible, solo se notan por el cambio de sonido en el motor y por la caída de la aguja del cuentavueltas.

Durante un buen trecho baje completamente las ventanillas delanteras y abrí el techo panorámico entero, y os puedo asegurar que no echaríais de menos un descapotable. 

Si soy sincero, me gusta más la dinámica del X6, pero la estética del X5 me parece más atractiva. Quizá un X5 con Pack M sea la solución. 






Agradecimientos a Movilnorte y Álvaro del Romero, responsable CRM por la ayuda prestada.

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