Prueba: Ford Kuga 2.0 Duratorq TDCi

By | 14:45 Comentarios
Presentamos un nuevo colaborador, el Grupo Pita Automoción, que para su estreno con nosotros nos ha cedido el nuevo Ford Kuga, a través del concesionario G.P. AUNOSA Villaba.

La primera generación del Ford Kuga necesitaba limar algunos detalles, como la habitabilidad, para poder luchar de tu a tu con lo mas granado del segmento. No era un mal coche, pero había otros que ofrecían mucho más. 

Con la actual generación, la segunda, Ford ha resuelto todos los problemas y ofrece un producto, que después de probarlo, puedo decir que es redondo. La verdad es que, la palabra más acertada para definir este modelo es, agradable. Agradable en todos los sentidos. Por tacto, confort, calidad... no se me ocurre otra forma de describirlo con una sola palabra. 

El modelo que G.P. AUNOSA nos prestó, era el 2.0 TDCi con 140 CV con tracción delantera, cambio manual de seis relaciones y acabado Titanium, en color blanco metalizado. 

Lo primero que notas al acercarte al coche es el aumento del tamaño, algo que se confirma al abrir la puerta y acceder a su interior. Pero primero, veamos los cambios en el exterior, que son muchos. Tantos, que podríamos decir (y de echo es así , que se trata de un coche prácticamente nuevo. Adopta los rasgos actuales de Ford, y le confieren un aspecto incluso agresivo. A mi personalmente me gusta mucho, aunque si de estética hablamos, no sabría si elegir este o la anterior generación  En cuanto a conducción y acabados, la cosa cambia, y el nuevo Kuga gana por goleada. 

Entramos dentro, y nos encontramos un interior oscuro, de buen aspecto. La calidad percibida es alta, con una imagen general muy buena, así como un diseño que por mi parte, es bastante acertado. Hay pegas claro, como en todo en este mundo, pero son realmente muy pocas. Veamos, los botones para manejar el audio y las diversas funciones me resultaron muy pequeños, así como el botón para los intermitentes de emergencia. Su tacto por su parte era bastante bueno, nada que reprochar. 

Una de las cosas que a parte de la redacción no le gustó fue el acabado brillante de la consola. Yo la única pega que le vi, fue que se quedan huellas al manejar los mandos con mucha facilidad y queda un poco feo, pero nada más. 

Si buscas, encuentras, y yo busqué y encontré  La verdad es que no afectan a la impresión general, pero si presionas ciertas zonas saldrán a relucir algunos crujidos y chasquidos en los plásticos. Encontré también una zona, donde me cabía gran parte de los dedos, cerca de la palanca de cambio. Pero esto solo aparece si lo buscas, en marcha, no hay nada de ruidos ni chasquidos, ni provocando para que esto suceda. Pero ahora os lo cuento, todo a su tiempo. 

La postura se encuentra rápido, como viene siendo habitual en todo coche moderno. El asiento es cómodo, fácil de regular a pesar de tener un mando por tirador en lugar de una rueda. Me gustó mucho el volante, tanto por diseño como por tacto. Tapizado en cuero y ligeramente acolchado, su tacto provoca que no quieras soltarlo nunca. Al menos, así me pasó a mi. 

Los pedales también me gustaron, con un tacto agradable, aunque el embrague obliga a acostumbrarse un poco a su recorrido, un tanto raro. También noté que el primer tramo del pedal, cerca de 1 cm, no tenía uso, no hacia nada. No lo achaco al modelo, sino a la unidad. Al ser un vehículo de prueba, pasa por muchas manos y este problema es muy normal en esos casos. 

Iniciamos la marcha, y encontramos nuevamente un tacto agradable, de buena calidad. El cambio no es excesivamente duro, pero el recorrido esta bien delimitado y es corto. Su tacto es muy bueno y no supone un problema, aunque me dio la impresión de que los desarrollos era un tanto largos. 

El motor, ofrecía buena respuesta. A bajas revoluciones, el propulsor no es excesivamente enérgico, pero tenia una particularidad que a mi me llamo bastante la atención y acabe agradeciendo. Esa falta de energía, es más una suavidad increíble para subir de vueltas, entre 1.000 y 2.000 rpm, que hace que la circulación por ciudad sea una gozada. Apenas suena, no da tirones, consume poco... perfecto para poblado. A partir de las 2.000, el motor demuestra que tiene 140 CV, y es capaz de lanzar al Kuga con fuerza. A velocidades no confesables responde de manera correcta, aunque le cuesta coger velocidad a partir de unas cifras concretas, aunque también es achacable al viento que hacia el día de la prueba. 

Las suspensiones, no ofrecen problemas en ninguno de los dos casos, ni por cuidad ni por pista. Incluso por curvas ofrecía buen aplomo. Son cómodas, pero hasta cierto punto firmes, controlando muy bien los movimientos de la carrocería y absorbiendo todos los agujeros de las carreteras españolas. 

Tuvimos la ocasión de meterle por caminos de tierra, con algunas zanjas donde poder comprobar su comportamiento. Como SUV que es, con un camino de tierra más o menos liso, no hay problemas. El coche se comporta como se espera, pudiendo jugar a derrapar de atrás con mucho control. En cuanto se abren algunos huecos por el camino, y mientras no sean muy hondos, tampoco hay problema. Las suspensiones no ofrecen trabas, ni golpes secos ni nada por el estilo. 

Los acabados no presentan problemas en ninguna de las situaciones. En ciudad, y a pesar de los badenes cada día más numerosos, resultaron de primera. En carretera, tres cuartos de lo mismo. Donde podría haber tenido algún crujido, alguna pega, era en los caminos de tierra, Pues no. Nada de nada. Ni ruidos, ni crujidos ni problemas de ningún tipo. 

Conclusión. Me dio un poco de rabia devolverlo, para que engañar. El coche responde bien, es cómodo y si le cambiamos el color de la carrocería, muy bonito. Quizá yo elegiría el motor de 163 CV, pero si con 140 CV tienes suficiente, pásate por G.P. Aunosa y pruebalo, te convencerá seguro. 





Galería de imágenes


Agradecimientos a Esther de la Fuente, responsable de marketing del Grupo Pita, por la ayuda prestada

0 comentarios: