Prueba. Dacia Lodgy dCi 110 Lauréate

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He tenido la ocasión de ponerme al volante del Dacia Lodgy. Un coche que parece tener buenas ventas, siendo muy fácil encontrar unidades por las calles de nuestra ciudad. Vamos a ver el porque.


Dacia ha pasado de ser una marca "low cost" a una clara opción de compra. Es algo que ha nadie se le escapa, así que rápidamente he contactado con nuestros amigos de Tapisa, para que nos prestaran una unidad de algún modelo de Dacia. Por suerte, tenían un Dacia Lodgy disponible, un modelo que lleva poco en el mercado y que resulta, al menos sobre el papel, un coche interesante por el precio que piden a cambio de todo lo que ofrece.

Antes de comenzar con el coche, tengo que confesar que no tenía muchas esperanzas ni expectativas respecto al coche. Hace tiempo, tuve la oportunidad de probar la primera generación del Dacia Logan, y la verdad, la experiencia no fue todo lo buena que debería. Por aquel entonces, yo tenia un Renault Clio 1.4 Wind del año '95. Es decir, un coche sin dirección asistida, ni servo en los frenos, ni elevalunas... y cuando me puse al volante del Logan, la sensación, tanto general como de conducción, era la misma que con mi Clio del año 1.995. !!Incluso olía igual!!

Con esto en mente, y que sirva como adelanto, el Dacia Lodgy me sorprendió bastante. Es más, y a modo de introducción, es totalmente recomendable su compra, sin lugar a ninguna clase de dudas. Te cuento el porque.

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Empezando desde el principio, vamos a conocer la unidad que nos prestaron. Se trataba de un Dacia Lodgy con el motor 1.5 dCi de Renault, en su versión de 110 CV. El coche contaba con el acabado más alto de la gama, el Lauréate, que a pesar de ser el más equipado, se nota que esta enfocado al ahorro tanto de compra como de mantenimiento.

La lista de equipamiento cuenta con todo lo necesario para un coche moderno, pero llama la atención ciertas cosas que se ofrecen en opción en lugar de ser de serie, y otras que ni siquiera se ofrecen. El ESP es una opción, algo que me llama bastante la atención cuando es obligatorio de serie desde noviembre de 2.011. El volante tan solo es regulable en altura, estando tapizado de cuero de manera opcional, los elevalunas traseros son opcionales, y ni los delanteros ni los traseros tienen función "one touch". El climatizador brilla por su ausencia, y de serie viene equipado con embellecedores modelo "Groomy" de 15 pulgadas estando las llantas de aluminio en 16 pulgadas como opcional.

Todo esto deja claro que se trata de un coche económico, sin mayores aspiraciones que servir como transporte a bajo coste y fácil de mantener. Incluso sus formas están creadas con los costes en mente, ya que las lineas rectas son más fáciles y por tanto, baratas de fabricar frente a las curvas.


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El habitáculo es muy grande, enorme. Hay espacio más que de sobra, tanto para codos como para la cabeza. Además, la unidad probada contaba con la opción de siete plazas, que incorpora una tercera fila de asientos (el acceso es un muy fácil). Asientos que son cómodos para desplazamientos de cierta distancia pero no para recorrerse el mundo. Lo único malo de esta opción, es que deja al coche sin maletero. Se pueden sacar obviamente, pero necesitaras desayunar bien ese día, ya que el asiento pesa bastante, y necesitaras también un lugar para dejarlo, ya que no son escamoteables. Eso si, una vez desmontados, el maletero es respetable. Muy respetable.

La sensación al sentarte en los asientos es de estar en un modelo de Renault. Los asientos se pueden encontrar en modelos de la marca francesa, así como los pedales, la palanca de cambio o el mando en el volante para el sistema de audio. La calidad es ya otro tema. No alcanza los estándares de Renault, pero realmente esta muy bien realizado, con buenos ajustes que me sorprendieron mucho. No hay ruidos ni crujidos, tan solo unas pequeñas vibraciones de las que hablare más adelante, y unos ruiditos muy tenues provenientes de la guantera en lo alto del salpicadero, pero los sonidos son "apagados". Y eso que los plásticos son de tacto duro, sin acolchado.

El aspecto general también es bastante bueno, a las imágenes me remito. Hace uso de una consola central muy en linea con las últimas realizaciones de Renault, con bordes cromados y de color negro brillante.

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Una vez en marcha, la sensación de estar en un Renault se acrecienta. El motor responde exactamente igual que en un modelo del rombo, apenas hay diferencias. Hasta las 1.500 revoluciones "no hay nada", pero a partir de ahí la respuesta y la suavidad son para tener en cuenta. Es de los motores más agradables de utilizar del mercado, pero siempre por encima de las 1.500 rpm.

Se trata de un motor con un consumo reducido, con cifras en el ordenador de abordo durante la prueba de 5,7 litros, permitiendo ir muy alegre sin darte cuenta. Una vez acostumbrado a llevarle por encima de las 1.500 rpm, te encontraras cambiando de marcha muy pronto, circulando en cuarta por ciudad sin problemas ni quejas por parte del motor, subiendo de velocidad bastante rápido si fuera necesario.

Encontré una pega, pequeña, pero a mi parecer un poco molesta. Cuando circulas a cierta velocidad en marchas largas, léase 60 ó 70 km/h en 5º ó 6º, aparecer una vibraciones por todo el habitáculo que generan un sonido sordo, pero que por mi parte, resultaron un incordio y afeando la sensación general.

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Las suspensión son muy cómodas, absorbiendo bien las irregularidades del terreno, pero ofreciendo un buen comportamiento. Obviamente no es un deportivo, así que no busques una respuesta fulgurante o un paso por curva a velocidades elevadas, pero permite cierto margen para divertirse con un control de la carrocería correcto. Eso si, es fácil perder la compostura si nos pasamos de la raya, con un claro subviraje fácil de controlar. De todas formas, se te quitaran las ganas de buscarle las cosquillas cuando veas lo poco que agarran los asientos delanteros.

La dirección cuenta con asistencia hidráulica, y con un tacto al que hay que acostumbrarse si vienes de un coche con dirección eléctrica. Lo único malo es la posición, un poco inclinada, del volante.

¿Es recomendable?. Sinceramente, si. Es un buen coche para quien busca movilidad a bajo precio, además, si se tiene hijos es casi mejor. Los plásticos duros soportan perfectamente el maltrato de los más pequeños y hay espacio suficiente para todos en el habitáculo.

Los precios para este coche parten de 15.300 euros, al nivel que un Ford Fiesta (por ejemplo), y mucho más grande. Aunque no elijáis el color blanco, parece una furgoneta y pierde cierto encanto estético. Además, por 592,90 euros esta disponible el "Pack Luxe", que incorpora llantas de aluminio de 16 pulgadas, Dacia "Plug&Radio", elevalunas traseros eléctricos y volante de cuero, que completaría el coche de manera perfecta. 







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Agradecimientos a Esther de la Fuente, responsable de marketing del Grupo Pita y a Fernando Pérez Cabanillas, asesor comercial de Tapisa, por la ayuda prestada

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