BMW 330d. Prueba en circuito

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En otro apartado os he contado como fue el día en la BMW Driving Experience celebrada en el Jarama y ahora os traigo el plato fuerte, la prueba del BMW 330d en el trazado madrileño, donde pudimos sacar todo el jugo al motor y al chasis y llegar hasta donde se atrevía cada uno.

BMW 330d

Además, no se trataba de un BMW 330d cualquiera, venía equipado con el paquete M que incluye, entre otras cosas, un kit aerodinámico específico, el precioso volante M con levas para el cambio, asientos deportivos, llantas específicas o la suspensiones deportiva M.

Pero antes de pasar a relatar las sensaciones y como se sucedió la prueba, haremos como siempre y repasaremos un poco por encima el modelo en cuestión. El BMW 330d es el diésel más potente de la gama de la nueva Serie 3. Equipa el seis cilindros de 2.993 centímetros cúbicos que desarrolla 258 CV y 560 Nm de par. De serie cuenta con cambio automático y ocho relaciones, reconocible por el selector específico. Esta transmisión cuenta además, con el modo de conducción "Sport+" con función deportiva para cambiar de parchas y "Launch Control".

La idea era muy sencilla: salir a pista y probar como se comporta el coche durante las pocas vueltas que nos dejaron. Para ser más concretos, dispusimos únicamente de tres vueltas a la pista. No son muchas, pero me dio la posibilidad de hacerme una idea del equilibrio del chasis, como se comporta el motor y cambio en estas situaciones o como responden las suspensiones. La verdad es que fue divertidísimo y salí encantado con el coche.

Vamos a comenzar por el principio, como hay que hacer las cosas. Por ello, lo primero son cosas como la posición al volante o los asientos, que en ambos casos son "de nota". La única pega que puedo poner, y es algo que siempre me pasa con BMW, es que el sistema de regulación del respaldo no me gusta. Nunca consigo encontrar la postura al primer intento. Es con un tirador que suelta el respaldo y tú lo colocas ayudándote de la espalda. Prefiero la ruedecita de toda la vida, me resulta más fácil y cómodo, aunque como dicen muchos en su contra, se tarda un poco más en colocar el respaldo.

BMW 330d

Descontando este tema, el asiento es bastante bueno, cómodo, con un tapizado especial y exclusivo del paquete M, con regulación de la longitud de la banqueta y una sujeción sobrada. El volante, de un grosor perfecto y ligeramente acolchado como todos los volantes M, cuenta con mucha regulación y es muy cómodo de manejar. El aspecto general y la sensación en el interior es de calidad, típico BMW.

No rodamos demasiado con el coche a poca velocidad, tan solo por el pit lane buscando la salida a pista, así que poco puedo contar, aunque tras probar el BMW 316d y teniendo en cuenta que esta versión es la más alta de gama, me puedo hacer una idea, al igual que vosotros si repasáis la prueba del modelo de acceso a la gama Serie 3. Una vez enfilada la línea de salida, pisamos a fondo y comienzan las sorpresas. Mucho empuje, eso es lo que regala el motor. El seis cilindros en línea diésel, con 258 CV, empuja con muchas ganas desde abajo, parecen más caballos los disponibles, aunque los 560 Nm de par tendrá algo que ver en ello, ya que están presentes desde apenas 1.700 rpm y no te abandonan hasta cerca de las 4.000 rpm.

El cambio también cumple con buena nota. Inserta rápido las marchas, sin apenas tirones y si tenemos conectado el modo sport, estira las marchas hasta el tope de potencia- Mantiene si es necesario la marcha engranada para aprovechar el par disponible, lo que hace la conducción más cómoda y eficaz evitando cambios innecesarios y además, mantiene el placer de conducir, en todo momento pues tarda muy poco en reaccionar y permite un uso secuencial, aunque no usé esta opción pues me pareció que el funcionamiento automático era suficientemente bueno y como "aprende" y se adapta, lo suficientemente eficaz en conducción en circuito, al menos, a mi nivel y ritmo.

En curva se nota mucho el reparto de pesos típico de BMW, con cerca del 50% sobre cada eje. El coche es estable, fácil de controlar y rápido, muy rápido en curva para ser un coche de calle. La adherencia es muy alta, pudiendo acelera muy pronto mientras abrimos la trazada y las suspensiones mantienen la carrocería bastante controlada. Llama la atención lo cómodo que se siente el BMW 330d rodando en pista, dando todo lo que tiene, si eres capaz de llegar hasta el limite. No importa el tipo de curva, si das las ordenes correctas, el coche cumple perfectamente y te arranca una sonrisa de la cara con su conducción. Aquí es donde el lema de BMW, "¿Te gusta conducir?" hace acto de presencia.

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Se puede frenar muy tarde sin que se descomponga y se puede alargar la frenada hasta bien entrado en la curva siempre que no levantemos demasiado rápido el pie del freno y no demos volantazos, asegurando un buen agarre en el eje delantero. En estas circunstancias, puedes acelerar relativamente pronto, pero si lo haces demasiado pronto, el coche subvira, llegando vibraciones al habitáculo, pero se puede corregir "ahuecando" un poco el gas para que el eje delantero vuelva a recuperar la adherencia y la trasera termine de redondear la curva.

No desconectamos en ningún momento la electrónica, un tema que nos dejaron bien claro antes de subirnos al coche. Realmente no fue un problema, si haces las cosas bien, no interfieren nunca los sistemas de asistencia. Posiblemente, el efecto de subviraje fuera producido por el funcionamiento de la electrónica, que me cubría la espalda. Aún y así, no afecta a la velocidad de salida de curva, ni a nada que tenga que ver con el placer de conducir en circuito. Cierto es que estaba conectado el modo Sport y los sistemas se adaptaban a las situaciones de conducción más dinámicas. Daba la impresión que la electrónica actúa con la única intención de ir más rápido, favoreciendo el control pero sin perjudicar la velocidad. Cualquiera podría ir rápido con el coche.

Había zonas donde se generaban unas inercias notables, como la curva de "Le Mans", donde el BMW 330d pasaba muy rápido, gracias a su nivel de agarre. Otra de las zonas era la "Rampa de Pegaso", cuya salida no se ve por un cambio de rasante y donde debes tener un poco de fe en el coche para que no se descoloque en dicho cambio de rasante si quieres salir rápido. La bajada a Bugatti, otra de las zonas delicadas del Jarama, también se podía negociar bastante rápido. A esto contribuían también las gomas equipadas, algo en lo que insistieron mucho en el briefing. Se trataba de unos Michelin Pilot Super Sport, que hacen gala de su denominación ofreciendo tacto y mucho agarre a pesar de la tralla que se les dio durante todo el domingo. Eso si, es posible que mi nivel de pilotaje no los pusiera al máximo.

En resumidas cuentas, el BMW 330d cumple con el eslogan de la marca, ofreciendo mucha diversión al volante incluso con cambio automático. No te aísla en extremo del exterior como si hacen otros, sabiendo lo que hace el coche en todo momento, la electrónica no interfiere en demasía dejándote disfrutar. El motor se porta y corre que se las pela, con una punta al llegar a la frenada de la recta principal a unos 210 km/h. Es una berlina deportiva que cumple con lo que vende, incluso en circuito. Realmente me lo pase muy bien y el coche me gustó mucho. Si tenéis la oportunidad de experimentar la conducción en circuito no la desperdicies.



Antes de poner punto y final, falta un tema que remató el día. Justo un momento antes de subirnos al BMW 330d, se sorteó un copilotaje en un BMW M5 con un piloto profesional al volante. No me tocó a mi, pero si a mi compañero Daniel, que muy amablemente me lo cedió (¡¡gracias Dani!!). Fui un poco digamos, descortés, al subirme al coche. Yo iba pensando en lo que me esperaba: V8 biturbo, 560 CV, cambio secuencial, diferencial autoblocante...  y no me di cuenta que el piloto que conducía la unidad que me tocó a mi era José Manuel de los Milagros, Campeón de la Clio Cup en 2.010 y 2.011, Campeón de las 24 Horas de Montmelo en 2.011 en la categoría "A3T", Campeón de la Mini Challenge 2.010 y premiado como mejor deportista madrileño por la Unión de Federaciones de Madrid entre otras muchas cosas.

Durante las vueltas que dimos, demostró lo que sabe hacer, tomando todas las curvas de lado mientras yo le "picaba" para darle más gas al V8. Fue muy divertido y mientras yo le picaba y el se dejaba picar, nos saltó el aviso de temperatura del motor, así que tuvimos que relajarnos un poco charlando distendidamente, esperando mientras se refrigeraba el motor. Gran persona José Manuel. Desde aquí, mandarle un saludo y un fuerte abrazo.




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