Persecución

By | 0:29 Comentarios
Acelero temerariamente entre curvas cerradas. Ese monstruoso camión me persigue con la intención de sacarme de la carretera. Lo dejó claro hace rato, cuando comenzó a embestirme para tirarme por el precipicio a nuestra derecha. A duras penas logré acelerar y dejarle atrás.

Mientras ambos subimos por esta carretera montañosa, lamento conducir esta vieja chatarra. ¡Ese camión alcanza mi velocidad! Quizás no resista su próximo embiste.

Desesperado, giro bruscamente y tomo un camino de tierra. Tengo más maniobrabilidad que él, creo que lo he despistado.


Justo cuando comienzo a relajarme, veo aquella mole en el retrovisor. ¡Ha logrado seguirme! Brama a toda velocidad mientras se dirige hacia mí. Piso a fondo. Delante hay un precipicio.

Hago un requiebro para esquivar su embiste, pero vuelco y doy vueltas de campana.

He sobrevivido, me he roto algo. El camión frena justo antes de caer por el precipicio.

El conductor baja. Es un tipo enorme con gafas de sol, barba y gran barriga.

Me duele, no puedo huir.

Él está frente a mí. He perdido.

-¡Jajaja! ¡Por fin! –dice. Me agarra el brazo-. ¡Tú la llevas!

Lo ha conseguido.

-¡Maldito! –grito mientras me llevo la mano a las costillas- ¿Sabes cuánto tiempo tendré que ligármela? ¡No hay ningún jugador en kilómetros! ¡Me he quedado sin coche!

-¡Es tu problema! –dice mientras hace un requiebro para evitar que le toque y vuelva a ligársela él. Me incorporo entre dolores. El tipo sube al camión y se aleja.

Decido que no me la ligaré por mucho tiempo.

Necesito otro coche.



Ismael Rodríguez



Las imágenes han sido obtenidas de Internet. Si es usted el dueño póngase en contacto con nosotros

0 comentarios: