Prueba Ford Focus 1.0 EcoBoost

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Con tan solo 999 centímetros cúbicos, anuncia una potencia de 125 CV y un consumo medio de 5 litros a los 100 km. Un claro ataque a los motores diésel acompañado de tres premios en los "International Engine of the Year Awards".

Ford Focus 1.0 EcoBoost
Prueba patrocinada por el concesionario oficial GP Aunosa

El "downsizing" es la moda más popular entre los fabricantes con el objetivo de bajar emisiones y consumos. Por lo general esta tendencia se centra en la reducción de cilindrada, junto con la adopción de diversas tecnologías para asegurar unas prestaciones decentes, como puede ser el empleo reiterado de sobrealimentación o sistemas de inyección directa de gasolina. Muchos han sido los fabricantes que han desarrollado motores de estas características que además, no solían bajar de los 1.400 centímetros cúbicos. Y digo que no solían, porque posteriormente aparecieron motores de 1,2 litros de hasta 105 CV y en el caso más extremo, 0,9 litros con también 105 CV firmado por Fiat.

He tenido la oportunidad de probar principalmente los TSi del Grupo VAG en diferentes modelos y configuraciones, tanto el 1.4 TSi de 122 CV en los A3, Golf y León, como los 1.2 TSi de 85 y 105 CV en los A1 e Ibiza, pero tras conocer el 1.0 EcoBoost de Ford, la curiosidad se hizo patente. Además, no quería probarlo en un Fiesta, sino en un Focus como mínimo. ¿Por que? Fácil. Se trata de un tres cilindros con 999 centímetros cúbicos que se ofrece en versiones de 100 y 125 CV, siendo el motor más pequeño del segmento de los compactos y está en lucha directa con los intocables diésel.

Así, tras hablar con la gente  de GP Aunosa, el concesionario oficial Ford que colabora con nosotros, terminé tras el volante de un Focus 1.0 EcoBoost de 125 CV y acabado Titanium. Este motor, galardonado con varios premios al "Mejor Motor del Año", rinde su potencia a 6.000 rpm junto con un par de 170 Nm entre 1.400 y 4.500 rpm, homologando un consumo en ciclo mixto de 5 litros cada 100 km, emitiendo 114 gramos de CO2.

Ford Focus 1.0 EcoBoost

El Focus es un modelo conocido y que poco análisis necesita, dejando apartados como el diseño para gustos de de cada uno. El interior tampoco requiere demasiadas atenciones debido al tiempo que lleva en el mercado y a la sobrada calidad de que los fabricantes generalistas han alcanzado en los últimos años. Mencionar tan solo que eché en falta una banqueta unos centímetros más larga y una mayor regulación en profundidad del volante. Dicho, esto, nos centramos en el motor que es lo interesante de este Focus.

Presionamos el botón de arranque, ya que el Titanium equipa arranque sin llave, y las típicas vibraciones de un tricilíndrico aparecen para desvanecerse en el acto, junto con la práctica totalidad del sonido del motor. Los ingenieros han hecho un gran trabajo en este aspecto con muy buen aislamiento de las vibraciones y del sonido, aunque esto último me gusta algo menos. No parece un tricilíndrico en ningún caso, sin vibraciones de ninguna clase, indiferentemente del régimen al que trabaje, al igual que el sonido, desapareciendo por completo desde lo 90 km/h aproximadamente. Se deja notar con un leve rumor cuando aceleras con fuerza en marchas cortas, pero nada más.

A poco régimen como me esperaba, anda un poco flojo. No se si achacárselo al motor o a los desarrollos del cambio (¿una combinación de ambos?), pero para tener una buena respuesta necesita girar por encima de las 1.500-1.700 rpm. Desde ahí y hasta cerca del corte, el motor mueve bien el coche, sin pegas apreciables. Las recuperaciones no son malas, pero si se quiere adelantar con soltura es mejor reducir una marcha, o incluso dos si es necesario como me ocurrió a mi rodando a 90 km/h en sexta. A velocidad sistenida, el motor no se nota, el coche avanza como si de un eléctrico se tratara, potenciado por la ausencia de ruidos parásitos gracias a los buenos ajustes y por el mencionado aislamiento acústico.

Ford Focus 1.0 EcoBoost

No podemos esperar prestaciones de deportivo, pero si circulas sin abusar del acelerador, los consumos son muy bajos. El ordenador estuvo marcando entre 6,5 y 6,7 litros de media. Lejos de los anunciado por Ford, pero muy buenas cifras al fin y al cabo. No obstante, se trata de un motor al que le afecta mucho el tipo de conducción que se realice. Si circulamos llevando a cabo una conducción eficiente y siguiendo las indicaciones de cambio de marcha mostradas en el cuadro, el consumo rara vez supera esos 6,7 litros mencionados. Ahora, si hacemos caso omiso a las indicaciones y conducimos de cualquier manera, el ordenador no tendrá ningún reparo en marcas medias de 8 y 9 litros.

Por otra parte, parece un motor con dos caras. Circulando entre 1.500 y 2.500 rpm, es un motor dócil. No suena, no vibra, no gasta... pero desde esas 2.500 rpm empieza a mostrar algo más de garra. En marchas costas acelera con ganas si le pisas y estira lo suficiente como para divertirte, aunque mejor si lo hacemos en llano. Cuesta arriba tarda un poco en ganar velocidad. Eso si, en estas circunstancias no habrá piedad con el consumo ni con tu cartera.

En cuanto al resto de apartados del coche, no hay críticas que destacar. Tiene un comportamiento bastante dinámico, con balanceo de la carrocería contenido, acompañado de un buen tacto de los pedales, dirección y selector del cambio.

Ford Focus 1.0 EcoBoost

Como apunte final, con un precio de 19.750 euros, se postula como una mejor opción que un diésel de prestaciones similares, cuya compra solo se amortizaría tras recorrer una buena tirada de kilómetros. Además, el precio del combustible está muy parejo.






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