Mazda 323 GT-R. Uno de los grandes olvidados

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Nació para el Grupo A de rallyes, pero venció en el Grupo N. Es uno de los grandes olvidados, uno de esos coches que nacieron por y para los rallyes. Por y para ganar. Es el Mazda 323 GT-R, del que pocos se acuerdan.



Hubo un tiempo en el que para poder competir en una especialidad, se tenía que homologar un modelo sobre el que se iba a basar la versión de competición. Fue un tiempo sencillamente genial para el mundo del motor, pues provocó la llegada de modelos que a día de hoy son míticos y que todos conocemos. Solo piensa en la versión de calle de un coche de rallyes de finales de los 80 y principios de los 90.

Cuando nos ponemos a pensar en esos coches de 'homologación ', a todos nos vienen los mismos: Ford Sierra y Escort RS Cosworth, Mitsubishi Lance EVO, el Subaru Impreza WRX STi o el Lancia Delta Integrale por poner los ejemplos más carismáticos. Y sabes que es así, pocos se acordarán del coche que sale en las imágenes. Es un Mazda 323, uno creado para homologar las unidades necesarias para correr en el Grupo A de rallyes y que a pesar de ser un buen aparato, casi nadie se acuerda de él.

¿Injustamente olvidado?


Cuando un modelo es poco conocido o no tiene el interés que puede tener cualquier otro (por el motivo que sea), la información escasea. Es muy curioso, porque ésto a su vez, provoca que el modelo siga siendo un desconocido. Es justo lo que le pasa al Mazda 323 GT-R, que a pesar de resultar sumamente interesante, la información respecto a él es muy precaria y además, de dudosa credibilidad. No ha sido fácil recabar algo de historia de un modelo que merece ser recordado. Nació como muchos otros, por y para los rallyes, pero entre las pocas unidades que llegaron a España y que su imagen no es tan espectacular como la de sus compatriotas, pudieron ser algunos de los motivos por los que el coche esta entre los míticos. Y méritos no le faltan.

La idea de crear el Mazda 323 para rallyes fue del ex-piloto Achim Warmblod, presidente del Mazda Rally Team Europe en 1988, quien envió una carta a la directiva del fabricante japonés, dejando claras sus intenciones e incluso con provocaciones con el único fin de lograr su objetivo: convertir al Mazda 323 en un coche de rallyes ganador.

Si Mazda quiere crear una imagen nueva, más joven, y recuperar clientes jóvenes, Mazda necesita una versión 'fuerte', de alto potencial deportivo que pueda ganar en el Mundial de Rallyes...

La carta surtió el efecto deseado y en Hiroshima pusieron a un equipo a trabajar en el coche, pero no a un equipo cualquiera. Los responsables del Mazda 323 GT-R fueron los mismos que ganaron en Le Mans con el Mazda 787 B de 1991. Se tomó como base de partida el Mazda 323 GTX, la versión más deportiva y potente del modelo hasta la fecha.

El Lancia Delta HF 4WD sirvió de inspiración


A partir de aquí la cosa se complica y la información empieza a ser poco fiable, ya que he podido encontrar todo tipo de cosas, que además, se contradecían unas a otras. Si es seguro que Warmblod quería usar el Lancia Delta HF 4WD como fuente de inspiración por su notable éxito, tanto comercial como deportivo, que estaba otorgando una muy buena imagen a Lancia llegando a repercutir en el resto de la gama de modelos italianos y no solo en el Delta. Y lo hizo basándose en el año 1987, cuando Lancia tuvo un gran año deportivo y comercial.

Lo que ya no está tan claro era el objetivo de unidades ni las que se fabricaron. En principio, el Grupo A requería la fabricación y homologación de 5.000 unidades y esas eran las que en se tenía en mente. Lo he podido comprobar en varios sitios (todos en inglés) y además, en una prueba de la época en la revista Automóvil, donde también afirmaban que a España llegarían 40 unidades de esas 5.000. No obstante, la normativa cambio y se comenzó a requerir la mitad, 2.500 unidades. Ésto debió provocar que se cambiarán los objetivos de fabricación porque también he podido comprobar que afirman que finalmente se fabricaron 2.200 coches. Otro de los datos que he podido ver es que a Reino Unido llegaron 220 coches, mientras que en Japón fueron unos 300 aproximadamente, hay quien afirma que fueron 330.

Fuera como fuese, la idea era clara. Homologar una versión del Mazda 323 con un marcado carácter racing, destinada a correr en el Grupo A y en el Grupo N de rallyes cuya inspiración sería el Lancia Delta HF 4WD. Básicamente, y según fuentes, es una copia del modelo italiano con un poco menos de motor y muchísimo más fiable.

1.8 litros turbo y tracción total


El equipo estaba formado, la idea estaba clara y la base de partida la tenían, solo había que ponerse manos a la obra. Al contrario que ocurría con el Lancia Delta, el Mazda 323 GT-R usaba un cuatro cilindros, pero de 1.800 centímetros cúbicos y no dos litros. Se cambiaron pistones, bielas y los ingenieros de IHI desarrollaron un turbo refrigerado por agua específicamente para el coche, incluso llegaron a experimentar con una turbina de cerámica. Se lograron 185 CV a 5.000 rpm y un par de 240 Nm a 4.500 rpm. Era menos potente que el Lancia, pero solo en la versión europea con catalizador, pues en Japón erogaba 210 CV. Además, el motor también lucía cosas como una culata de aluminio fundida a presión, arboles de levas huecos o válvulas de escape con sodio.

No son malos datos, para nada. Sobre todo si te comento que pesaba 1.180 kg, unos 100 kg menos aproximadamente que el Lancia Delta HF Integrale. Era un deportivo puro, sin concesiones, con un sistema de tracción total tarado con un 43% del par a las ruedas delanteras y un 57% al eje trasero, que le otorgaba un comportamiento más 'juguetón'.

Un deportivo interesante

Según la revista Autopista, en 1993 costaba 3.863.480 pesetas, frente a los más de 5 millones de pesetas que costaba el Lancia Delta Integrale. Tenía ABS en opción, pero no podía equipar aire acondicionado ni como extra. 

De todas formas, es un deportivo más que interesante, sobre todo viendo los datos de la revista Autopista, que lo probaron en un circuito improvisado en colaboración con la escuela de conducción TEPESA y los tiempos del Integrale y del 323 GT-R fueron muy parejos, siendo menos potente, aunque más ligero


1 comentarios:

Snoopadoopa dijo...

Hola, yo tengo uno de los que llegaron a España y no sé si el ABS era opcional o de serie, pero sí que había la opción del aire acondicionado, techo solar, volante MOMO y podía llevar también tres relojes en vez de la guantera en la consola central.