Porsche B32, el 'Carrera Bus'

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Aunque en el título ponga que es un Porsche, en realidad no lo es. ¿O si? Lo fabricó Porsche allá por los año '80 y contaba con un motor de 911 SC con 231 CV. 

Porsche B32

La Vokswagen Transporter es uno de esos vehículos que cuenta con muchísimos seguidores. Curioso cuando se trata de un monovolumen. Entre los aficionados a estos coches, clubes y demás hay una costumbre relativamente extendida, de personalizar sus unidades hasta el extremo de cambiar incluso el motor y como ocurre con los 'Escarabajos', en algunas ocasiones el motor elegido para ocupar el vano trasero es de origen Porsche, ya sea de los '70 o de los '80.

Es bastante normal que un Volkswagen Escarabajo de los originales, no de los que ahora tenemos en el mercado, tenga bajo el capó un motor Porsche, ambas marcas tienen mucho que ver entre ellas. Tanto, como compartir la misma base de partida en su creación y que ambas fueron creadas por, digamos, la misma familia (Ferdinand Porsche creó el Volkswagen y su hijo, tomando como partida ese coche, creó el Porsche 356, el primer modelo de la marca Porsche). Incluso ambas firmas han tenido sus escarcéos en producción. pero no sabía que esa practica se extendía hasta las Volkswagen Transporter. He visto alguna T1 con motor diferente, pero no así una T3 como la que se aprecia en las imágenes.

Justamente esa Volkswagen T3 de las imágenes era propiedad del Jefe de Ingenieros de Porsche en los años '80 y es una de las 15 unidades aproximadamente, que la propia Porsche fabricó para que sirviera de coche de apoyo durante el París-Dakar. Realmente no se sabe con seguridad cuantas unidades hicieron. Se cree que hay 15 unidades con número de chasis Porsche y otras dos con número de chasis Volkswagen.

Motor de Porsche 911 SC con 3,2 litros

Porsche B32

Fue Helmuth Bott, responsable del mítico Porsche 917 entre otros muchos, quien autorizó la creación del 'Carrera Bus' (fíjate en la imagen de arriba) y a finales de 1983, se comenzó a trabajar en la construcción de nueve unidades en el taller de Porsche en Welcherath, cerca de Nürburgring. Una construcción nada fácil, teniendo que modificar muchas cosas.

La Volkswagen T3 más potente por aquel entonces, tenía un motor de 2,1 litros y 122 CV, montado en posición trasera, bajo el piso del maletero. En ese hueco, diseñado para acoger como máximo, ese motor de 2,1 litros, terminó encajonado un motor de seis cilindros boxer y 3,2 litros. Encajonado en su máxima expresión, porque tuvieron que sobreelevar todo el piso del maletero para dejar sitio al ventilador de la refrigeración forzada y al sistema de inyección entre otras cosas.

Finalmente, los ingenieros consiguieron meter un seis cilindros con 3.164 centímetros cúbicos, 231 CV a 5.900 rpm y 284 Nm a 4.800 rpm. El 0 a 100 lo hacia en 9,6 segundos y llegaba hasta los 185 km/h. Todo esto, pesando 1.929 kg.

Muchos más cambios

Porsche B32

Por entonces, los motores de Porsche eran refrigerados por aire, lo que obligó a realizar más modificaciones en la carrocería. Pocos, es cierto, pero modificaciones al fina y al cabo. Son muy sutiles, pero seguro que lo encuentras, pero por si no lo has visto, se practicaron dos entradas de aire en los extremos de las aletas traseras y el paragolpes también es diferente, incorporando unas rejillas de ventilación. Es evidente, que los soportes del motor son especfícos.

El nuevo motor y las nuevas prestaciones requieren tomar medidas en otro apartados. Se reforzó un poco la estructura, se instalaron nuevos muelles y amortiguadores junto con elementos sobredimensionados, aunque se mantuvo el esquema original, se cambiaron los frenos por unos más grandes, con discos delanteros de Porsche 911 Carrera y los tambores traseros de gran tamaño del Volkswagen LT28, vehículo industrial con diversas variantes. Las llantas son las típicas Fuchs de Porsche.

Su objetivo, como he dicho, era hacer de coche de apoyo en el París-Dakar a los Porsche 959, así que tenia que ser rápido, pero cómodo. Se mantuvo todo el interior excepto el volante, que procede de un Porsche 911 y unos relojes delante de la palanca del cambio con carcasa de fibra de carbono con algo mas de info sobre el motor.

Muy caro de producir y de mantener

Parece ser que incluso se llegaron a plantear hacerlos en serie, aunque fuera en tiradas cortas, pero era excesivamente caro de producir por los cambios estructurales que exigía y además, el seis cilindros tenía un consumo que para un deportivo era permisible, pero no para un monovolumen como la Volkswagen Transporter de las imágenes.

Galería de imágenes 


Fotografías vía: C. Bittman, Autobild

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