JMC Cyclone. 178 km/h de punta y sin frenos

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En los albores de la motocicleta, superar las 100 millas por hora (160 km/h) era una barbaridad que pocos se planteaban. Incluso si las superabas, tampoco aceptaban la cifra porque decían 'era imposible'



La obsesión por la velocidad es algo que siempre ha ido de la mano con el mundo del motor. Esa obsesión de ir cada vez más rápido es algo que el ser humano siempre ha tenido y que para muchos, no tiene explicación y resulta un poco absurda. Para quienes la velocidad supone algo más que una obsesión, que nos digan que la idea de ir cada vez más rápido es absurdo tampoco nos preocupa mucho y disfrutamos lo máximo posible de nuestra afición. Y ha sido así desde siempre. Sin esas ganas de ir lo más rápido que pudiéramos, no tendríamos ciertos adelantos que tenemos hoy día y por ello, recordar máquinas como ésta merece la pena y además, nos sirve para conocer una parte de nuestra historia y lo colgada que estaba la gente hace mucho tiempo. Y ojo, no digo que estén locos por querer correr con una máquina con ruedas, sino por como lo hacían. Fíjate en las fotos y dime, ¿ves algún tipo de freno?

La moto que aparece en las imágenes es la Cyclone, una motocicleta creada entre 1912 y 1917 en Sain Paul, Minnesota, Estados Unidos. Una de las seis unidades que se conocen, siguen intactas a día de hoy de unas 300 unidades fabricadas. Se posicionó como la moto más avanzada de los Estados Unidos y además, también se alzo como la moto más rápida del mundo.

La Federación Americana de Motociclismo se negó a aceptarlo

JMC Cyclone

Cigüeñal forjado, pistones de acero, culata semi hemisférica, cárter de dos piezas, compresión 5,5:1, rodamientos de bolas y jaula de rodillos para reducir fricciones; la Cyclone se considero la moto más avanzada de su tiempo en Estados Unidos. Tenia 996 centímetros cúbicos, declaraba 45 CV y su destino era la competición. Se estima que se fabricaron unas 300 unidades durante el tiempo que estuvo la fábrica en activo, entre 1912 y 1917. Es una de esas empresas efímeras pero que dejaron huella en el mundillo.

Era rápida, muy rápida para la época. En 1913, JA 'Jock' McNeil alcanzo con una de estas las 108 millas por hora, 173,81 km/h, en el trazado de Minneapolis, para un año después, en Omaha, Nebraska, marcar nada menos que 111,1 millas por hora, 178,80 km/h. Una velocidad que la Federación Americana de Motociclismo se negó a aceptar porque decía, era imposible alcanzar esa velocidad en Omaha. Ya sabéis como funcionan las federaciones, dan más problemas que beneficios o soluciones.

No obstante, supuso una publicidad brutal porque los pedidos empezaron a desbordar la fábrica, las previsiones eran halagüeñas. Pero pronto empezaron los problemas, pues las motos eran tan rápidas como frágiles. Los pistones se rompían cuando se exigía mucho al motor, las válvulas de escape se recalentaban e incluso el chasis llegaba a partirse, provocando que la mayoría de las Cyclone no tengan su chasis original. También provocó que las venta cayeran estrepitosamente y la empresa hiciera aguas, viéndose obligada a cerrar y a vender los restos de las motos como chatarra.

Propiedad de Steve McQueen

Seis unidades de las 300 que se hicieron. Casi nada. Y si a eso le sumas que esta unidad protagonista fue propiedad de un tal Steve McQueen puedes imaginar por donde van los tiros. Pero antes de seguir, decir que una unidad del estilo, se subasto en 2008 por la friolera de 551.200 dolares, 485.290 euros

Mecum Auctions espera obtener por esta 750.000 euros, que se dice pronto. Y eso que se rompía... 




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