Alfa Romeo Carabo, recuerdos de la niñez

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Un simple gesto, una melodía o incluso un olor pueden hacer despertar tus recuerdos. En este caso, es un simple cochecito de juguete el detonante de unos recuerdos que llevaron a sus días de niñez a quien esto escribe.



Aun recuerdo mi colección de coches de cuando era niño, los Majorette y Machbox que siempre terminaban sin pintura. Pero recuerdo uno en especial, uno que parecía una auténtica nave espacial y que cuando llegó a mis manos ya había sido disfrutado por otro. Era el más molón de la colección, el más rápido de todos e incluso, según mi estado de ánimo, hasta podía volar. Ese cochazo tan guay era el Alfa Romeo Carabo. No lo sabía entonces, allá por la década de los 80, ni mucho menos sabía lo que escondía bajo esa silueta tan espectacular y por supuesto, tampoco sabía lo que desencadeno su increible apariencia. Pero era sencillamente genial, el mejor de la colección. ¡¡Que buenos ratos!!

La sorpresa llegó cuando me enteré de que ese coche existía, que era un coche de verdad. Evidentemente fue hace muchos años, cuando en plena adolescencia empezaba a comprarme mis revistas de coches con la paga semanal que me daban mis padres y empezaba a interesarme por este mundo más allá de saberme los nombres de todos los coches con los que me cruzaba por la calle. Y todo esto viene porque hace un par de días me encontré mirando un escaparate en la calle donde había un puñado de coches de juguete entre los cuales, casualidades de la vida, había un Alfa Romeo Carabo. No me lo podía creer, me vino a la mente toda mi niñez jugando con aquel coche que para mi, era el futuro, el coche que el año 2000 veríamos por las calles. Iluso…



El caso es que no pude evitar llegar a casa y comenzar a buscar cosas sobre el Alfa Carabo y una vez encontradas, no he podido evitar escribir sobre él. Y es que el Alfa Romeo Carabo es un coche creado en los años 60, más concretamente a finales, en 1968, echo que le añade aún más valor e interés. Viendo las imágenes reales, incluso a día de hoy, más de cuarenta años después de su presentación, parece sacado de una película futurísta. Si bien es cierto que alguien que lleve tiempo en el mundillo seguramente podría adivinar la década en la que se creó este concept, cualquier otra persona se quedaría pasmada si le dijeran dicha fecha. No es de extrañar por tanto, que un niño con un poco de imaginación fuera capaz de pensar que este coche podría volar. Y eso, sin ver como se abren las puertas, porque fue el primer coche con las puertas de tijera, o estilo Lamborghini como dicen muchos.

Fue también el primer coche “Wedge Design”, el que provocó un aluvión de creaciones con carrocería en cuña o ‘punta flecha’ y que se disparó de tal manera, que muchos diseñadores casi pierden el norte. Bajo esa línea que no tenía interrupción desde el frontal hasta la cola, se escondía un Alfa Romeo 33 de carreras, con uno de los motores más famosos de la época, el V8 Alfa Romeo de 1.995 centímetros cúbicos, 230 CV a 8.800 rpm, caja de cambios manual de seis marchas y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6 segundos.



Cosas que si me hubieran dicho en los años 80 no me habría enterado de lo que me estaban contando, pero que ahora te hace pensar en que los coches, podrían haber sido mucho más si las cosas no fueran como son ahora. Y que conste que mis criticas no sólo van para quien marca las normas, sino también para quienes deben cumplirlas pues somos en parte culpables de la existencia de dichas normas. No obstante, su línea tan puntiaguda y su altura de 990 mm le convierte en una auténtica segadora de piernas… Pero dejemos esas cosas de lado, no vayas a ensombrecer un recuerdo tan genial como las horas que me pasaba jugando con el Alfa Carabo de Majorette.

Debemos agradecer su espectacular estampa a Marcelo Gandini, creador también de otro mico con ruedas como es el Lamborghini Miura, que por aquel entonces militaba en Bertone.


Esta obra de arte se diseñó en apenas diez semanas y solo se construyó una unidad, a la que hay que agradecer las puertas estilo tijera y la línea de todos los Laborghini desde los años 70 hasta ahora, pues la carrocería en cuña inaugurada por el Countach se inspiró en lo que podéis ver en vuestra pantalla.

Ahora que lo pienso, ¿que habrá sido de aquel cochecito?

Este artículo lo publiqué hace tiempo en motorexpress.es

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